Alrededor de tres millones de mexicanos padecen depresión

Cifras de la Organización Mundial de la Salud destacan que la depresión constituye un problema importante de salud pública. En el mundo, representa la cuarta causa de discapacidad en cuanto a la pérdida de años de vida saludables. En México ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno para los hombres.

Alrededor de tres millones de mexicanos padecen depresión, patología que está entre las 10 primeras causas de atención de consulta en la red nacional mexicana de hospitales.

El cálculo oficial es que hasta 3% de la población presenta el problema de forma leve hasta crónico. Además, de acuerdo con autoridades del sector Salud, hay estimaciones de que 25 millones de mexicanos podrían desarrollar trastornos afectivos.

La inseguridad, violencia, pobreza y falta de empleo pueden desencadenar cuadros depresivos. Y son más las mujeres que los hombres los que presentan más cuadros depresivos, y que estos se dan más en la población de bajos recursos; aunque todos podemos estar expuestos a esta enfermedad.

México es una de las naciones con más retraso en la búsqueda de atención, pues un paciente llega a tardar hasta 14 años en recibir tratamiento especializado. De 10 mexicanos que acuden con el médico general, cuatro presentan algún grado de depresión, que si no es tratada a tiempo puede volverse crónica y la persona que la sufre puede atentar contra su vida.

Una persona que sufre depresión puede vivir con dos caretas. Por fuera puede externar mucha felicidad y alegría, pero por dentro puede estar consumiéndose. Tal y como le ocurrió al actor estadounidense Robin Williams, quien se suicidó esta semana en su casa en California.

Si a la  depresión se le suma el consumo de drogas, el problema se duplica. Lo grave es que estas patologías dobles tienden a crecer sobre todo en los adolescentes.

La depresión también se genera por conflictos en la relación de pareja. Noviazgos que terminan; matrimonios que se disuelven así como  pérdida de algún familiar. Incluso la depresión se presenta más en solteros o viudos que en casados.

La edad de inicio de la mayoría de los trastornos psiquiátricos se ubica en las primeras décadas de la vida, pero el pico más alto se presenta entre los 18 a los 35 años, y de ahí se salta a los adultos mayores a partir de los 65 a los 70 años.

Los principales síntomas de una persona con depresión es la falta de deseo por hacer las cosas y por vivir. Una depresión que dura más de dos semanas ya es considerada crónica.

Este trastorno, de acuerdo a la literatura científica, generalmente comienza en edades tempranas y reduce sustancialmente el funcionamiento de las personas.

Pese al impacto que tiene este trastorno, una gran proporción de personas no acude a tratamiento, retrasa mucho la búsqueda de ayuda, o bien no recibe la asistencia adecuada.

Cuando los pacientes acceden a los servicios de salud, solamente 50% de ellos reciben algún tipo de tratamiento mínimo adecuado, es decir, de por lo menos cuatro sesiones de psicoterapia y, en el caso de prescripción de psicotrópicos, al menos dos visitas con el médico o psiquiatra y tratamiento con los fármacos por algún periodo.

Diversos factores se asocian con la reducida solicitud de ayuda, tales como el estigma, los horarios de atención poco convenientes, las largas listas de espera para obtener una cita, el diferimiento de las consultas, el hecho de no contar con alguien que cuide a los hijos mientras se asiste a consulta, el desconocimiento del tratamiento o las dificultades para trasladarse al servicio, entre otros.

Todavía hay un gran desafío para reducir la carga de los desórdenes mentales en general, y de la depresión en particular. Se requieren tomar acciones más agresivas entre ellas mayor difusión de los síntomas y su prevención, así como reducir los procesos los tiempos de atención en las instituciones de salud así como una mejor atención interdisciplinaria.

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