Argentina pone el ejemplo sobre la regulación de la figura del “acompañante sexual” para las personas con discapacidad

En la actualidad todavía existe un gran tabú en varias partes del mundo sobre la sexualidad de los discapacitados. Sin embargo hay países que empiezan a debatir sobre este tema. En concreto Argentina, la sexualidad de las personas con discapacidad empieza  a dejar de ser tabú y se convierte en objeto de debate en medios de comunicación y conferencias.

Recientemente especialistas, trabajadoras sexuales y activistas plantearon a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, la regulación de la figura de la “acompañante sexual”, que de concretarse convertiría a Argentina en el primer país de América Latina en reconocer este trabajo.

La figura del “acompañante sexual” se trata de una persona que, después de atravesar un proceso de capacitación, pueda acompañar a varones o mujeres con discapacidad, sexual, afectiva y eróticamente.

No se trata sólo de tener sexo con la persona que contrata el servicio. Los acompañantes también pueden asistir a parejas de discapacitados que quieren tener relaciones, por ejemplo acomodando sus cuerpos y facilitando el encuentro físico entre ellos o ayudándolos a colocarse un preservativo, por ejemplo.

Los especialistas en este campo comentan que no están a favor de que todas las personas con discapacidad deban tener una asistencia sexual, pero sí consideran  que puede ser una opción enriquecedora y válida para algunos discapacitados.

Se trata de un servicio de paga con profesionales, aunque hay países donde la figura de la asistente sexual está regulada por el Estado y donde se considera como una terapia más, como ocurre en Suiza.

Tal vez y debido a que apenas se empieza a hablar en público sobre este tema en Argentina, todavía no ha habido críticas en voz alta al reconocimiento del acompañamiento sexual para discapacitados.

Hay que señalar que en otros países la idea fue recibida con reticencia por quienes están en contra del trabajo sexual, en general, o por los grupos religiosos que promueven la abstinencia. Incluso ha recibido algunas críticas por parte de los propios discapacitados.

Poco a poco, como sucedió con el pionero reconocimiento de los derechos de la comunidad homosexual o las personas transexuales hace sólo unos años, Argentina parece estar empezando a poner la sexualidad de las personas discapacitadas en el debate público y es un buen ejemplo para que otros países hagan lo mismo.

http://noticias.terra.com.mx  

Deja un comentario