Auschwitz: sinónimo de racismo y desprecio por la humanidad

Hoy hace 70 años, el Ejército Rojo tiraba abajo la puerta de hierro que deba entrada al campo de concentración de Auschwitz dando paso a la liberación de rehenes que estaban ahí recluidos pero también al horror que los soldados soviéticos fueron testigos. Ubicado en el sur de Polonia, el campo se ha convertido probablemente en el símbolo más conmovedor de un Holocausto en el que perdieron la vida seis millones de judíos en toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Unos 300 sobrevivientes de Auschwitz se reunieron este martes para recordar  la liberación del campo de exterminio y varios líderes mundiales se sumaron a la conmemoración, realizada en medio de sangrientas hostilidades en Ucrania y advertencias de un resurgimiento del antisemitismo en Europa.

¿Pero por qué es tan importante conmemorar este acontecimiento?. Pues día a día nos pasan múltiples sucesos que no cambian para nada nuestra manera de habitar el mundo. Sin embargo, a veces, repentinamente, un suceso se convierte en un verdadero acontecimiento. A diferencia de los sucesos, los acontecimientos nos forman, nos transforman y, en ocasiones, nos deforman. Desde este punto de vista Auschwitz es un acontecimiento que ha roto, que ha desgarrado literalmente la historia del siglo XX. Después de Auschwitz ya nada vuelve a ser como antes, ni la cultura, ni el arte, ni la literatura, ni la filosofía, ni la ética, ni la pedagogía, ni la psicología.

Después de la experiencia de los campos de exterminio, del horror de la muerte en masa, es necesario repensarlo todo. Pero Auschwitz no es tampoco solamente un acontecimiento histórico. Auschwitz es un símbolo, el símbolo del mal extremo, el símbolo de las fábricas de la muerte que siguen reproduciéndose hoy en el mundo, donde como seres humanos que habitamos este planeta debemos de unirnos más allá de las creencias religiosas o filosóficas que profesemos, pues si no ponemos nuestro granito de arena en vez de quedarnos pasivamente observado los acontecimientos terribles  de genocidio no nos sorprendamos que quizá el día de mañana estemos como prisioneros en un Auschwitz moderno.

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