Cómo lidiar con el estrés de la temporada navideña

Como se mencionaba en el artículo de ayer, las fiestas navideñas pueden ser estresantes.

Tienes que comprar los regalos de última hora o hacer la maleta para tu viaje o hay que hacer los preparativos de la cena y tienes que hacer muchas otras tareas más como si lo anterior no fuera ya suficientes.

Por supuesto, el estrés probablemente no va a llegar a un punto en que necesitemos que nos hospitalicen, pero creo que es prudente decir que todos podemos buscar un poco de alivio durante este tiempo agitado.

En primer lugar, tenemos que recordar que nos merecemos tratarnos bien a nosotros mismos. Eso significa tomar un descanso y pasar una tarde con un buen libro o delante de una pantalla de televisión viendo nuestra película favorita. También no nos haría ningún daño tomar una buena ducha caliente. Una buena comida también puede ser muy beneficiosa para una buena salud mental. Baste decir que todos tenemos que ser amables con nosotros mismos durante los días de fiesta navideñas y asegurarnos de darnos aquel capricho que tanto hemos anhelado durante el año.

Otra manera para relajarse es escaparse por un rato, si es necesario para estar solo sin la familia. Esto puede causarnos un poco de culpa al dejarlos solos por la tarde, o incluso todo un día, pero si tienes que escaparte, e ir a ver una película o ir a una cafetería o caminar por el parque por unas horas, tu familia va a estar bien. Ellos respetaran que has sido capaz de establecer estos límites para ti mismo e incluso pueden darte las gracias por dejar que ellos tengan también su propio espacio.

De igualmente puede ser relajante el dibujar o escribir, ya que esto permite que fluya la energía, y es una buena salida para canalizar nuestras frustraciones y tensiones.

Se creativo con lo que quieras hacer, y encontraras que aunque sean unos minutos pueden aliviar incluso tus momentos más tensos.

Estas son buenas herramientas para llevarlas a cabo cualquier día del año, pero también trabajan muy bien durante la temporada navideña.

Fuente: blogs.psychcentral.com

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