¿Cuándo el egoísmo es beneficioso y cuando no?

Una nueva investigación de la Universidad de Rochester sugiere que a veces lo que parece ser egoísmo puede ser en realidad una conducta beneficiosa, basada en un contexto ambiental.

Los investigadores  analizaron un estudio clásico de 1970  llamado “marshmallow tests”(pruebas de malvavisco)  donde las conclusiones pueden haber sido  equivocadas cuando se evaluó el control de impulsos de niños en edad preescolar.

En ese experimento, a unos niños se les dio la opción de tomar un solo malvavisco inmediatamente o esperar varios minutos y ganar dos de estas golosinas como recompensa.

Los niños que mostraron una aparente falta de autocontrol – demostrada mediante tomar un solo malvavisco inmediatamente – se consideraron “inadaptados”. Los estudios de seguimiento a niños que son criados en la pobreza son mucho menos propensos a posponer las tentaciones de tomar dulces que sus contrapartes  económicamente más acomodados.

“Lo que se ve como impulsividad en realidad puede ser una estrategia adaptativa. Los niños que son criados en hogares con recursos limitados han aprendido que esto es ventajoso para aprovechar el momento”, dijo la Dra. Melissa Sturge-Apple, profesora asociada de psicología en la Universidad de Rochester e investigadora clínica en el Mt. Hope Family Center (MHFC).

Para el nuevo estudio la Dra. Melissa Sturge-Apple y sus colegas midieron el tono vagal de los niños en edad preescolar antes de que participaran en experimentos basados en la recompensa.

El nervio vago transmite información desde el corazón, los pulmones, el estómago y otros órganos al cerebro. Se asocia con la moderación de los estados de ánimo, incluyendo el miedo y la ansiedad.

Un tono vagal alto es un indicador fisiológico de la capacidad del cuerpo para ralentizar el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la respiración, lo que puede permitir una respuesta reflexiva, explicaron los investigadores.

Investigaciones anteriores en estudios basados en la recompensa demostraron que los niños de hogares de mayores ingresos, su tono vagal alto predice su capacidad para retrasar la gratificación. Cuanto más alto es el tono vagal, cuanto más tiempo estos niños pueden retrasar su gratificación. Ellos son capaces de mantener la calma, esperar y ganar recompensas adicionales, anotaron los investigadores.

En el nuevo estudio, sin embargo, los niños de familias de bajos ingresos que tenian alto tono vagal no demostraron el mismo comportamiento que los niños de clase media. De hecho, era todo lo contrario.

Para los niños que viven en la pobreza, su tono vagal es mayor. Esto se traduce en que  más rápidamente decidieron tomar la única delicia – dulces M & Ms en este caso – y no esperar a pesar de la promesa de más dulces después.

“A partir de un modelo normativo de la psicología, este resultado no tiene sentido”, dijo la Dra. Melissa Sturge-Apple. “Pero cuando consideramos lo que sería el comportamiento más óptimo en un entorno de alto riesgo, entonces esto tiene mucho sentido – es la supervivencia de los más rápidos.”

“El contexto lo es todo”, continuó diciendo la Dra. Melissa Sturge-Apple. “Cuando todo está bien y próspera, los niños que están muy en sintonía con lo que está pasando alrededor de ellos, pueden esperar, pero cuando las cosas son escasas e impredecibles, entonces la pregunta sería “¿para qué esperar? .”

Fuente: Psychological Science

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