EDUCATIVA

El altruismo puede ser desarrollado aun en personas que han pasado por situaciones desensibilizantes como la prisión o la guerra.

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

En dos estudios recientes de la Universidad de California (UCLA), unos neurocientíficos exploraron las áreas del cerebro que alimentan nuestros impulsos empáticos. Donde se desactivan temporalmente otras regiones que se oponen a los pensamientos de compasión y aparece el lado optimista de la naturaleza humana que normalmente prevalece.

“Nuestra altruismo pueden tener un cableado más complejo de lo que se pensaba,” dijo el Dr. Leonardo Christov-Moore, estudiante postdoctoral en el Instituto Semel de Neurociencia y Comportamiento Humano de la UCLA.

Los investigadores creen que del estudio se desprenden intervenciones futuras que  pueden ser desarrolladas  para aumentar la empatía de una persona. Es decir, puede ser posible hacer que las personas se comporten de maneras menos egoístas y más altruistas, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Marco Iacoboni, profesor de psiquiatría de la UCLA.

“Esto es potencialmente innovadora,” comentó  Iacoboni.

“Cuanto más se tiende a experimentar indirectamente los estados emocionales de los demás, más parece que estamos inclinados a tratarlos como lo haríamos con nosotros mismos.”

Los resultados de ambos estudios sugieren posibles vías para aumentar la empatía, que es especialmente crítico en el tratamiento de personas que han experimentado situaciones desensibilizantes como la prisión o la guerra.

“El estudio es importante porque  prueba el principio de que con un procedimiento no invasivo que puede hacer que la gente se comporta de una manera más pro-social”, concluyó diciendo Iacoboni.

Fuente: UCLA

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