El sexismo en el trabajo adopta una variedad de apariencias

Una investigación reciente informa sobre como una cultura de trabajo que permite bromas sexistas frecuentes o se ignoran a las mujeres, son tan perjudiciales como los casos de acoso sexual abierto.

Los hallazgos provienen de un análisis de un total 88 estudios independientes que estudió a 73,877 mujeres que trabajan.

“Las normas o políticas que pretenden reducir las experiencias nocivas intensas pueden conducir a los gerentes a creer que han resuelto el problema de los malos tratos a las mujeres en el lugar de trabajo”, escribieron los autores del estudio el Dr. Victor E. Sojo, el Dr. Robert E. Wood y la Dra. Anna E. Génat.

“Sin embargo, el acoso frecuentes pero menos visible, la discriminación sexista o el clima laboral  sexista tolerado por las organizaciones son muy perjudiciales para el bienestar de las mujeres, y no deben ser considerados como formas menores de sexismo”.

Como resumen de este estudio los investigadores llegaron a las siguientes conclusiones:

  • El sexismo y el acoso de género son tan perjudiciales para la salud individual en el trabajo como los estresores laborales comunes, tales como la sobrecarga de trabajo y malas condiciones de trabajo;
  • Cuando las mujeres son el blanco de sexismo y el acoso en el lugar de trabajo, están más insatisfechas con los supervisores que sus compañeros de trabajo;
  • Se observó una tendencia de mayor sexismo y acoso en los lugares de trabajo dominados por los hombres, como los son las fuerzas armadas y empresas de servicios financieros así como legales.
  • Se sugieren más investigaciones para tener más evidencias sobre este tema.
  • Los autores del estudio creen que el sexismo encubierto es tan perjudicial para las mujeres como el sexismo abierto.

Todos estos resultados sugieren que las organizaciones deben tener tolerancia cero sobre el sexismo o acoso sexual encubierto, de la misma manera que lo hacen por el acoso manifiesto. Para ello será necesario enseñar a los trabajadores acerca de la naturaleza nociva de eventos sexistas de baja intensidad, no sólo para las mujeres, sino también para el clima general de la organización”.

Fuente: The Psychology of Women Quarterly

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