El Síndrome de Bornout tiene como origen el entorno laboral

El síndrome del trabajador ‘quemado’, como también se le conoce, es un desgaste que se va produciendo paulatinamente y que implica sólo aspectos laborales. Se caracteriza por un agotamiento debido a varios factores desencadenantes en lugares de trabajo y siempre es de manera negativa.

Es más frecuente en profesionistas que están directamente involucrados en la atención a otras personas, en donde las exigencias en cuanto al servicio otorgado son altas.

Debido a esto, otra característica importante del Síndrome del Bornout o del trabajador “quemado” es que la presión que vive termina por afectar su autoestima, no solo como empleado sino también como persona.

En la mañana tiene dificultad para levantarse, tiene alteraciones del sueño como insomnio, irritabilidad, sentimientos de frustración y una autovaloración negativa de su trabajo y de su persona.

Este padecimiento, reconocido como una enfermedad del trabajo por la Organización Internacional de Trabajo (OIT), tiene otras particularidades como un agotamiento extremo y crónico, cefaleas, dolores musculares y de espalda.

De acuerdo con la experiencia laboral y los casos notificados,  se ha observado que la mayor incidencia de esta patología ocurre en trabajadores de entre 30 y 50 años de edad.

No obstante, sus inicios suelen coincidir con los primeros años de experiencia laboral, en donde el profesionista se impone expectativas altas para dar un mayor rendimiento y en algunos casos su “empleo” no es lo que esperaba.

En cuanto al género,  se ha reportado una ligera mayor prevalencia en mujeres, quienes, además de trabajar, tienen responsabilidades en el hogar.

En casos extremos, el trabajador puede sufrir una depresión severa con lo que el riesgo de ideaciones suicidas suele incrementarse, por lo anterior amerita manejo profesional.

Por lo general es reversible si se atiende de forma correcta y oportuna. Sin embargo,  es vital tomar medidas preventivas que contribuyan a contrarrestar la presión laboral.

Entre éstas se recomienda realizar actividad física diariamente, por lo menos durante 30 minutos, mantener una alimentación saludable priorizando la ingesta de frutas y verduras, disminuir el consumo de cafeína y respetar los tiempos de esparcimiento, además de fortalecer la convivencia social y familiar.

Fuente: El Siglo

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