El sueño fortalece el aprendizaje reciente y los recuerdos negativos

Durante todo el día, mientras estamos despiertos, nuestros cerebros están ocupados. Aprenden de nuestras experiencias y forman recuerdos de lo que hemos visto, hecho, escuchado y aprendido. El sueño juega un papel esencial en la consolidación del aprendizaje y la memoria. Sin embargo, cómo funciona exactamente eso sigue siendo un misterio. Del 11 al 15 de Noviembre, en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencias, llevada a cabo en Washington D.C., los investigadores presentaron algunas nuevas pistas sobre lo que podría estar sucediendo en el cerebro mientras dormimos.

Los científicos han podido observar previamente los patrones neuronales -la secuencia en la que se activan las células cerebrales- que reactivan las experiencias de vigilia mientras los animales duermen. En otras palabras, han identificado recuerdos en el cerebro de los animales. Los recuerdos no se almacenan en un lugar particular en el cerebro. En cambio, un recuerdo representa una secuencia particular de actividad cerebral.

Pero en los humanos, eso ha sido más difícil de observar. Es por eso que estos nuevos resultados, aún no publicados, son tan intrigantes. Mostraron, en humanos, que el sueño aumenta selectivamente los recuerdos negativos. Y al analizar los patrones eléctricos del cerebro durante el sueño con algoritmos de aprendizaje automático, los científicos predijeron con éxito qué tipo de contenido habían aprendido las personas justo antes de irse a la cama.

“Curiosamente, dormir no trata todos los recuerdos por igual”, dice Roy Cox, un neurocientífico cognitivo del Beth Israel Deaconess Medical Center y la Harvard Medical School, que investigó los recuerdos negativos. Más de 50 personas saludables llegaron al laboratorio de Cox. Primero, los participantes aprendieron una tarea de memoria en la que se les mostraron fotografías con contenido negativo o neutro, como una casa en llamas versus un gato doméstico. Fueron probados en sus recuerdos de ambos tipos de contenido. Luego, durante las siguientes 12 horas, la mitad del grupo durmió (llegaron por la noche) y la otra mitad permaneció despierta (vinieron durante el día). Cuando se volvieron a analizar después de 12 horas, el grupo que había estado despierto olvidó información negativa y neutral a tasas iguales. Pero el grupo que durmió fue diferente. Olvidaron la información neutral a la misma velocidad que el otro grupo, pero recordaron las imágenes negativas mucho mejor. “Una noche de sueño parece evitar el olvido de elementos negativos específicamente”, dice Cox.

Él y sus colegas creen que podría ser beneficioso para el cerebro seleccionar recuerdos negativos, como la apariencia y ubicación de una vegetal de aspecto sabroso pero  que enfermó a la persona que lo ingirió, para protegerse contra esas amenazas en el futuro.

Los científicos también pudieron engañar al cerebro para que almacenara los recuerdos negativos y neutros de forma diferente (aprovecharon el hecho de que la información que se ve en el campo visual izquierdo se procesa en la corteza visual derecha y viceversa). Entonces todos los recuerdos negativos se procesaron en un lado del cerebro y los recuerdos neutros en el otro lado. Planean usar las firmas neuronales distintivas resultantes, registradas con electroencefalografía (EEG), para profundizar más en ver si el patrón negativo de la actividad cerebral se reactiva más fuertemente durante el sueño.

Fuente: www.psychologytoday.com

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