En el Basketball el liderazgo del entrenador es fundamental

En el Basketball, como en otros deportes de equipo, las habilidades interpersonales adquieren un papel fundamental. La coordinación, la cohesión de equipo, la aceptación de roles así como el liderazgo pueden hacer que un equipo gane o pierda.

Pero de todos estos aspectos, quizá el  importante es el liderazgo. ¿Por qué?.

Porque normalmente se equipara al entrenador del equipo  con el líder y, en Basketball, la intervención del entrenador es mucho mayor que en otros deportes grupales. El entrenador de Basketball puede dar instrucciones a sus jugadores durante un partido, en los tiempos muertos, en los descansos entre períodos e incluso durante el juego, ya que las dimensiones de la cancha así lo permiten.

Y ¿qué puede hacer un entrenador para mejorar su capacidad de liderazgo?.

Los líderes se caracterizan por tener gran influencia en los demás. Son capaces de convencer, de motivar, de movilizar a otros con la finalidad de conseguir los objetivos planteados.

Pero ¿por qué unas personas son más influyentes que otras?

Fundamentalmente, hay 3 aspectos que permiten mejorar la influencia sobre otros:

1. Credibilidad. Para que un entrenador tenga credibilidad debe tener pericia (formación y experiencia) en el Basketball; mostrar que no tiene intenciones ocultas  y tener cierto prestigio.

2. Buena aceptación. ¿Por qué hace unos años se planteó la norma de que los entrenadores y demás miembros del staff técnico debían ir en traje?. Porque aunque nos cueste aceptarlo la apariencia es importante. Las primeras impresiones se basan en la apariencia y, a pesar de que nos podamos equivocar, éstas son puntos de arranque críticos para la predicción de la influencia y la calidad de la interacción social a seguir. Para que un entrenador potencie su presencia debe tener aceptación por parte del equipo. Los entrenadores que comparten ciertas actitudes y creencias con sus jugadores y se comportan como miembros pertenecientes de un mismo equipo son más influyentes. El entrenador que, cuando las cosas van mal, habla de un mal rendimiento de todos, incluido él, tiene más aceptación por parte de sus jugadores que el que, en esa misma situación, considera que la culpa es sólo de los jugadores. Otro factor que potencia la aceptación, es la familiaridad. Nos fíamos de quienes conocemos; siempre y cuando, no abunden experiencias de conflicto. Por tanto, es bueno que a principio de temporada haya una mayor interacción para conocer mejor a los jugadores y ellos al entrenador.

3. Poder. El entrenador, en virtud de su posición, tiene el control y debe mostrarlo. Tiene que ser capaz de advertir si sus instrucciones son seguidas o no y controlar los refuerzos/ castigos. Es decir, si un entrenador pone una sanción económica para los jugadores que lleguen 10 minutos tarde al entrenamiento; tiene que poder comprobar en la realidad que se penalizará esa falta y sancionarla en caso de que ocurra. Si el entrenador llega más tarde, no puede saber si algún jugador ha llegado tarde; o si lo ha visto pero no lo sanciona, perderá su autoridad.  

Pero los líderes no sólo son influyentes, también:

Tienen claros sus objetivos y cómo conseguirlos. Para ello, es importante saber el punto de partida: club al que pertenece, presupuesto, equipo… Si el entrenador se plantea objetivos inalcanzables o si no sabe cómo conseguirlos, no podrá guiar a otros para su consecución.

Tienen automotivación: Los líderes tienen alta tolerancia a la frustración, de tal manera que no decaen con facilidad ante los obstáculos, eso les permite perseverar en la consecución de sus resultados y motivar a otros.

Son grandes comunicadores: El entrenador debe exponer claramente sus objetivos, sus planteamientos, sus expectativas con respecto a los jugadores, etc.; pero también atender y escuchar las reacciones, comentarios, dudas, quejas de sus jugadores. Por ejemplo, hablar con el jugador que ha pasado de ser titular a salir desde el banquillo.

Manejan con eficacia al equipo: El entrenador ha de observar a sus jugadores, cómo se relacionan entre ellos…, y estar atento a la aparición de posibles tensiones. En función de las circunstancias (madurez de los jugadores, naturaleza del problema, etc.), el entrenador gestionará el problema o dejará que sean los propios jugadores quienes lo resuelvan. En este sentido, es importante aclarar que no siempre es conveniente mediar en los conflictos, a veces es bueno dejar autonomía a los jugadores y confiar en que sabrán resolverlos.

Son flexibles: No existe una forma correcta de dirigir a un equipo, depende de muchos factores, como son los jugadores, las circunstancias del momento, etc., y habrá que actuar de una forma u otra. Es la capacidad de ser flexible y adaptarse a las situaciones la que ha de tener un entrenador que quiera dirigir eficazmente a un grupo. Así, en un determinado momento puede ser conveniente pegar un grito a un jugador para que despierte; y en cambio, en otro, puede ser conveniente animarle y apoyarle. Lo importante es determinar qué estrategia utilizar en cada momento.

En resumen, los entrenadores como directores de equipos pueden y deben mejorar su capacidad de liderazgo para obtener un mejor rendimiento de equipo. Y en caso de que el entrenador tenga un líder en su equipo, debe saber utilizarlo y encauzarlo en beneficio del equipo

Fuente: http://psicologiadeportivaa.blogspot.mx   

 

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