En México se incrementa el consumo de alcohol entre adolescentes en forma alarmante

El problema de consumo de alcohol es una de las enfermedades más impactantes en la sociedad, por su magnitud, tendencia, complicaciones familiares y sociales, así como por lo extendido que está alrededor de nosotros.

Concretamente en México los patrones de consumo de alcohol entre los jóvenes son alarmantes, debido a que no se cuenta con una cultura de consumo responsable..

Según estadísticas recientes el consumo del alcohol está relacionado con intento de suicido, dos veces mayor entre los jóvenes que beben; el 9 por ciento de los menores entre 12 y 17 años condujeron un auto después de beber, y el uno por ciento se subió a un auto de alguien que había bebido demasiado.

Hoy en día la causa por la que mueren los jóvenes son los accidentes automovilísticos asociados al consumo excesivo de alcohol, ya que se compran con más facilidad, además de que está asociado a prácticas comerciales como barras libres y concursos que fomentan la embriaguez y que están manejadas por las compañías que producen bebidas alcohólicas que venden la idea de que la diversión está asociada al consumo de alcohol.

De la misma manera, el 72 por ciento de menores que conducen bajo intoxicación no usan cinturón de seguridad. Un chico intoxicado al volante se siente inmortal, pierde la dimensión de la velocidad y la coordinación, lo que lo lleva a ser una víctima mortal.

México es un consumidor mediano de alcohol en comparación con Rusia, donde el consumo es mucho mayor, o en países mediterráneos donde el vino y el vodka son predominantes, como en Portugal, Francia e Inglaterra.

Los patrones de consumo cambian las conductas en el beber, por ejemplo, en Francia se consumen 3 copas de vino al día, y en México se consumen todas las copas de la semana en un solo fin de semana o en una fiesta. El patrón de consumo de alcohol en México se encuentra entre los más peligrosos, sólo comparado con países como la extinta Unión Soviética, porque pareciera ser que el consumo responsable no es una práctica que tengan los mexicanos.

El consumir altas cantidades por ocasión lleva a quien ingiere a tener reacciones que pueden ser riesgosas para la familia, la salud y la sociedad.

Existe una estrecha relación entre el consumo excesivo de alcohol con accidentes viales, cáncer, enfermedades de trasmisión sexual y embarazos no deseados.

La población adolescente copia patrones de la población adulta, y hoy en día las mujeres jóvenes consumen al igual que los hombres.

 

En México, uno de cada diez hombres tiene un problema severo con el alcoholismo, y por cada 9 varones hay una mujer con esta condición en la población de 18 a 65 años, no así en la de 12 a 17, donde se ha visto un incremento de este problema en las mujeres, que hoy en día casi consumen a la par que los varones.

Esta dinámica de cambio social que se está dando impone en las jovencitas presiones para competir asumiendo roles masculinos; las jóvenes fuman, beben en exceso y tristemente la adicción se desarrolla más rápido y sus efectos son dañinos y contundentes.

A los centros de tratamiento llegan jovencitas con historial muy evolucionado y los servicios de tratamiento o grupos están diseñados para varones, no están pensados en las generaciones de jovencitas en abuso de alcohol.

Este es un fenómeno olvidado dentro de las políticas públicas, en razón de que es una enfermedad negada, primero por el afectado, quien no reconoce su enfermedad, así como la familia, instituciones, servicios de salud y por parte de las políticas públicas.

Desde los años 20 del siglo pasado se acabó con el prohibicionismo del consumo de alcohol, que fue reemplazado por políticas que regulaban la fabricación y venta de alcohol, modelo que se sigue hoy en día. En México, el consumo del vino llega con los españoles y se convierte en una parte de sometimiento a las últimas culturas prehispánicas.

Hoy en día la prohibición del alcohol sigue en países musulmanes basados en principios religiosos, pero en Europa, principalmente países nórdicos, desde 1950 han ido planteando políticas para controlar el fenómeno del alcohol basados en enfoque de salud pública.

En las últimas décadas se registran avances en la comprensión del complejo fenómeno de las adicciones, se cuenta con una base científica y se aplica la medicina basada en evidencia.

El alcoholismo es una epidemia que afecta a 4.2 millones de personas; otros 4.2 millones no tiene control en su manera de beber, es decir, alrededor de 9 millones de personas están afectadas, sin contar a los miles de jóvenes que están expuestos por su consumo acelerado.

Muy pocos países utilizan políticas eficaces para reducir la mortalidad y prevenir las enfermedades y las lesiones causadas por el consumo de alcohol.

Desde 1999, cuando la OMS comenzó a informar sobre las políticas del alcohol, al menos 34 países han adoptado algún tipo de política oficial para reducir su consumo.

Fuente: http://www.oem.com.mx

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