Entendiendo las bases neurológicas de las personas explosivas

En un nuevo estudio, neurocientíficos de la Universidad de Chicago descubrieron que ciertas conexiones neurológicas inadecuadas pueden conducir a la agresión impulsiva.

Los investigadores encontraron que la materia blanca en una región del cerebro llamada el fascículo longitudinal superior  tiene menos densidad de integridad en las personas con trastorno explosivo intermitente que en los individuos sanos e incluso en pacientes con otros trastornos psiquiátricos.

El fascículo longitudinal superior conecta el cerebro del lóbulo responsable de la toma de decisiones, las emociones y la comprensión de las consecuencias de las acciones con el lóbulo parietal, que procesa el lenguaje y la información sensorial frontal.

“Es como una autopista de la información que conecta la corteza frontal con los lóbulos parietales,” dijo Royce Lee, autor principal del estudio. “Creemos que la cognición social apunta como un área importante para tomar en cuenta en las personas con problemas de ira.”

Lee y sus colegas, usaron la resonancia magnética para medir el volumen y la densidad del tejido de materia blanca que da la conectividad en el cerebro.

La conectividad es un tema crítico porque los cerebros de las personas con trastornos psiquiátricos suelen mostrar muy pocas diferencias físicas que la de los individuos sanos.

“No es tanto cómo se estructura el cerebro, sino la forma en que estas regiones están conectadas entre sí”, dijo Lee. “Ahí es donde podríamos ver la explicación de los trastornos psiquiátricos, por lo que la materia blanca es un lugar natural para comenzar ya que es el cableado natural del cerebro de una región a otra.”

Las personas con problemas de ira tienden a malinterpretar las intenciones de otras personas en situaciones sociales. Piensan que los demás están siendo hostiles con ellos cuando no lo son y llegan a conclusiones erróneas acerca de sus intenciones. Asimismo, no toman en cuenta todos los datos de una interacción social, tales como el lenguaje corporal o ciertas palabras, y sólo ven aquello que refuerza su creencia de que la otra persona los está agrediendo o retando.

La disminución de la conectividad entre las regiones del cerebro que procesan una situación social podría conducir al impedimento del juicio que detonan los estallidos explosivos de ira.

El descubrimiento de los déficits de conectividad en una región específica del cerebro como el fascículo longitudinal superior que ofrece un importante punto de partida para investigar más sobre las personas con trastorno explosivo intermitente, así como las personas con el trastorno de personalidad límite, que comparten problemas sociales y emocionales similares y parecen tener la misma anormalidad en el fascículo longitudinal superior.

“Este es otro ejemplo de déficit tangibles en los cerebros de las personas con trastorno explosivo intermitente que indican que la conducta agresiva impulsiva no es simplemente un “mal comportamiento “, sino un comportamiento con una base biológica real, que puede ser estudiado y tratado”, concluyeron los investigadores.

Fuente: Journal Neuropsychopharmacology

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