¿Eres nomofobico?

El término nomofobia proviene del anglicismo “no mobile phone phobia”, y hace referencia a la ansiedad que sufren los usuarios de teléfonos móviles cuando se quedan sin acceso a este dispositivo o sin cobertura o sin conexión a internet. Ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, incluso, crisis de pánico es la sintomatología más común que sufren los nomofóbicos. Si bien los psicólogos y psiquiatras todavía no lo consideran una enfermedad ni tampoco un trastorno mental, advierten que la dependencia de la sociedad hacia los teléfonos inteligentes va al alza y que esto puede tener efectos nocivos

Según explican los psicólogos, además de la nomofobia existen otros problemas psicológicos estrechamente relacionados a esta dependencia: “whatsapitis”, el uso constante de la aplicación Whatsapp; “phubbing”, la utilización enfermiza del smartphone; y la fomo, que procede de la expresión en inglés “Fear of Missing out”, que quiere decir “miedo a estar desconectado”.

La razón por las que las nuevas tecnologías generan conductas de dependencia,  es que es un hecho  que en la actualidad los teléfonos inteligentes forman parte de nuestra vida cotidiana. Una muestra de ello es que, incluso, la gente joven rompe sus relaciones de pareja a través del Whatsapp . El miedo que puede provocar  la pérdida de estos dispositivos electrónicos es similar a la que puede causar el extravío de cualquier otra cosa a la que un individuo tenga apego o cariño.

No querer ir a ningún sitio donde no haya cobertura, estar continuamente pendientes de las redes sociales, comprobar de manera reiterada si han entrado mensajes nuevos son algunos de los signos de alarma de los que mencionan los psicólogos. Parece que el usuario del móvil necesite constantemente la respuesta inmediata, lo cual, puede generar síntomas psicológicos de estar siempre en alerta o sentir malestar porque el otro usuario no responde.

Evidentemente, la nomofobia no solo afecta a niños y adolescentes, sino también a adultos. Cada vez es más frecuente asistir a reuniones de amigos o familiares en que a menudo la gente está más centrada en el teléfono que en las personas que tiene delante. El móvil sirve como escudo para evitar el contacto más directo con alguien, cuando uno se siente inseguro. Por eso no es de extrañar que el abuso de este dispositivo derive en una pérdida de habilidades sociales.

Cuando un individuo obsesionado por obtener respuestas inmediatas en el móvil no consigue contestación alguna durante un cierto período de tiempo se siente con la autoestima baja y más inseguro. Además, esto genera pensamientos distorsionados del tipo “la persona no contesta porque está enfadada conmigo o le ha sucedido algo malo”. De hecho, estas conductas derivan, incluso, en problemas de pareja, lo que se atribuye a la inseguridad y a la falta de comunicación presencial.

El primer paso que señalan los expertos para conseguir revertir la situación de gran dependencia hacia los móviles es que la persona tome conciencia del problema que sufre y a partir de aquí adopte algunas medidas para atajarlo. Y ponen algunos ejemplos: recomiendan ser coherente con los horarios de uso del teléfono, intentar no estar constantemente pendientes del móvil en reuniones sociales, como comidas, eventos familiares, entre otros, y potenciar aquellas actividades que nos permiten relacionarnos presencialmente, como los deportes y las conversaciones con conocidos, familiares y amigos.

Fuente: http://salamancartvaldia.es

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