SALUD MENTAL

Exponernos a aromas a los que no estamos habituados puede ayudarnos a establecer nuevas conexiones en nuestro cerebro

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Cada olor que atraviesa tu pituitaria hace vibrar tu cerebro. Los aromas provocan inconscientemente potentes efectos en el comportamiento humano, pueden relajarnos, estimularnos, asustarnos, seducirnos, etc. Así que, ¿por qué no probar a inhalar algo diferente y así crear nuevas vinculaciones en tu cabeza?.

La cantidad de fragancias que es capaz de distinguir el ser humano es incierta, según un artículo publicado en 2104 en la revista Science, afirma que, el olfato es uno de los sentidos más poderosos del ser humano. Tiene una gran conexión con la memoria, lo que permite a nuestra mente recordar situaciones, lugares o momentos determinados de una forma más rápida que con cualquier otro estímulo.

Los materiales volátiles se evaporan y se disuelven en la atmósfera. Cuando respiramos, el aire que contiene estas moléculas pasa a través de la nariz. Allí, los receptores olfativos las detectan y envían una señal a nuestro cerebro a través del sistema nervioso de una manera más directa que otros sentidos. El cerebro registra el estímulo y lo codifica. Es necesario aprender a apreciar los olores de forma consciente. Aunque no es una tarea fácil, un buen ejercicio consiste en prestar atención a los aromas que nos rodean, tanto nuevos como habituales, e intentar describirlos.

¿Tienen los olores beneficios en nuestro organismo, más allá del placer que provoquen o del recuerdo que rescaten?. El olfato tiene un gran poder evocador y una fuerte asociación con la memoria. Hay ciertos aromas que elevan el ánimo y modifica la forma de pensamiento.

Los olores están compuestos por varias moléculas y cada una de ellas activa varios receptores específicos que proporcionan la base de nuestra capacidad de reconocer y recordar esencias diferentes. Ante uno nuevo, nuestra mente trata de compararlo con otros ya conocidos, registrándolo y asociándolo a la situación en que lo hemos sentido por primera vez. Esto provoca una oportunidad para ejercitar la masa gris. Exponernos con más frecuencia a aromas a los que no estamos tan habituados puede ayudarnos a establecer nuevas conexiones en nuestro cerebro. Conviene tener prudencia, porque falta más evidencia científica al respecto, pero investigadores en este campo, ven muy viable esta vía y descubrir nuevos aromas que nos hagan más listos.

Podríamos crear nuevas asociaciones de forma deliberada, introduciendo un olor específico en determinadas situaciones. En la mente se crearía una nueva conexión. El cerebro es enormemente plástico y está continuamente construyendo relaciones, por lo que incorporar fragancias desconocidas a nuestra existencia culminaría en una vida más rica.

Aunque con la edad puede aparecer una pérdida de este sentido (algunos estudios revelan una disminución de hasta el 50% en los mayores de 65 años), esto no impide añadir adquisiciones a nuestra memoria olfativa.

Por eso te recomendamos que estés más consciente en lo que tu olfato percibe por las mañanas ya que es cuando somos más sensibles a la detección de olores.

Fuente: El País

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