Factores que intervienen en los Trastornos de Alimentación

En algún momento de nuestra vida, hemos escuchado sobre alguien que padece un trastorno de alimentación, pero ¿cómo podemos ayudar a una persona a salir de esta situación?. Para poder orientar a alguien que tenga este padecimiento debemos saber primero que son dichos trastornos, cuáles son sus síntomas y los factores que podrían determinarlos.

Un desorden alimenticio se caracteriza por grandes irregularidades en la forma de comer. Al respecto, los adolescentes se encuentran más vulnerables, a consecuencia de todos los cambios físicos y emocionales por los que se atraviesa. Además, los adolescentes son agentes sociales manipulables, y son presa fácil de los mensajes subliminales que nos encontramos en los medios de comunicación, las redes sociales y todo tipo de anuncios, en donde aparecen modelos de hombres y mujeres “perfectos”, que en realidad distan de serlo, pero los convencen que son esos los esquemas y se asocian con la belleza y el éxito personal, social y profesional. Esto, por obvias razones, disminuye la autoestima, genera ansiedad e inestabilidad emocional, ya que el dedicar tiempo y esfuerzo a la pérdida de peso va creando dificultades, crea malestares, e interfiere con el desarrollo de la propia vida.

Los factores que intervienen o influyen en la aparición de este tipo de trastornos son por un lado los biológicos que hacen referencia a ciertos niveles anormales de determinados componentes químicos en el cerebro que nos predisponen; por otro lado los psicológicos, en donde no existen expectativas realistas de ellos mismos, se sienten incapaces y defectuosos; también están los familiares, donde existen situaciones dentro de la convivencia familiar que afectan la autoestima de las personas; y por último los factores sociales, en donde intervienen los medios de comunicación y la cultura.

Los padres deben estar atentos a cualquier manifestación de los hijos que pueda ser indicativo de los padecimientos antes mencionados. Los principales síntomas ante los que deben estar alerta son: actitudes obsesivas respecto al peso, evitar cualquier tipo de comida, disminución importante del peso, contar las calorías de los alimentos que se ingieren, cambios en el carácter, distorsión de la imagen corporal, realizar ejercicios compulsivamente, pasar tiempo prolongado en el baño, episodios de ingesta abusiva de alimentos, depresión, melancolía, fatiga, miedo a aumentar de peso, aislamiento, entre otras.

Si se identifican varios de estos síntomas, es necesario solicitar una intervención multidisciplinaria que incluya médicos, nutriólogos y psicólogos para obtener mejores resultados. Entre más temprana sea la intervención es mejor, así es que actuemos hoy mismo y no esperemos a que sea demasiado tarde.

Fuente: http://primerplanoweb.com.mx

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