LABORAL

La descortesía dentro del trabajo puede propagarse como un virus

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

 

Experimentar un comportamiento grosero en el trabajo afecta a las personas de tal manera que comienzan a percibir con más intensidad  las descortesías de los demás a lo largo del día, de acuerdo con un nuevo estudio de la Universidad de Florida.

Esta percepción hace que los empleados sean más propensos a ser descorteces a cambio, convirtiendo así la difusión de la grosería como un virus.

“Cuando uno experimenta una grosería, hace que la grosería se vuelva más notable”, dijo el autor de estudio Trevor Foulk, estudiante de doctorado en la escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Florida. “Va a existir más rudeza, incluso si no estaba ahí.”

Este estudio, es el primero en mostrar como la descortesía cotidiana se propaga en el lugar de trabajo.

“Parte del problema es que somos generalmente tolerantes a estos comportamientos, pero esto es realmente muy perjudicial”, dijo Foulk. “La falta de educación tiene un poderoso efecto negativo en el lugar de trabajo.”

Para el estudio, los investigadores siguieron a 90 estudiantes de posgrado que realizaban  sus prácticas de negociación con sus compañeros de clase. Los que calificaron a sus compañeros al inicio de la negociación como groseros eran más propensos a ser clasificados como groseros por un compañero posterior, mostrando así que la percepción de rudeza de la primera pareja fue pasada a las siguientes interacciones. El efecto continuó incluso  cuando había pasado una semana  entre la primera y segunda negociación.

La falta de educación dirigida a los demás es detectada por nuestros cerebros para detectarla como descortesía. En otro experimento, Foulk y sus co-autores, probaron la rapidez con que 47 estudiantes universitarios podían identificar qué palabras en una lista eran reales y que cuales eran inventadas.

Antes de la prueba, los participantes observaron una de dos interacciones en donde en una escena entraba un participante que llegaba tarde y se disculpaba  con su maestro y este no le decía nada al alumno. En otra escena  el maestro fue grosero con el recién llegado. En este caso los estudiantes identificaron palabras groseras en la lista como palabras reales significativamente más rápido que los que habían observado la interacción neutral.

Y al igual que las personas que experimentan la grosería de primera mano, las personas que son testigos tienen más probabilidades de ser groseras con los demás.

Foulk espera que el estudio aliente a los empleadores a tomar más en serio las descortesías.

Uno puede transitar toda nuestra carrera y no experimentar abuso o agresión en nuestro lugar de trabajo, sin embargo cuando se da la grosería en el ámbito laboral  esto tiene un efecto negativo en el rendimiento. No es algo a lo que podemos darle la espalda sino que realmente nos debe  importar y hacer algo  al respecto.

Fuente: Journal of Applied Psychology

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