La retroalimentación de la actividad cerebral puede mejorar la motivación

Todas nuestras acciones y comportamientos son impulsados ​​por la motivación. Fundamentalmente, la motivación diaria es necesaria para salir de la cama cada día, para vestirse, ir al trabajo, a la escuela, etc.

En un nuevo estudio, investigadores de la Universidad de Duke en  Carolina del Norte, exploraron si podriamos aprender a controlar los centros de motivación de nuestro cerebro que conducen a la voluntad. Y, si esto mejora nuestra motivación interna esto nos llevaría hacia una vida más sana y más productivas.

Para ello, los científicos utilizaron una nueva estrategia de imagen cerebral como un primer paso en la comprensión de cómo manipular los circuitos neuronales específicos utilizando pensamientos e imágenes.

La técnica es parte de un enfoque más amplio denominado “neurofeedback”, que da a los participantes una lectura dinámica de la actividad cerebral, en este caso de un área del cerebro importante para la motivación.

“Estos métodos muestran una ruta directa para la manipulación de las redes cerebrales que participan en el centro de la función saludable del cerebro y el comportamiento de cada día”, dijo la investigadora principal del estudio Alison R. Adcock.

Neurofeedback es una forma especializada de la bioretroalimentación, una técnica que permite a las personas supervisar los aspectos de su propia fisiología, tales como la frecuencia cardíaca y la temperatura de la piel. Y esto puede ayudar a generar estrategias para superar la ansiedad y el estrés, o para hacer frente a otras condiciones médicas.

El uso previo de neurofeedback se ha basado en el electroencefalograma o EEG en el que se controlan de forma no invasiva patrones de actividad eléctrica mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo. Sin embargo, estas medidas proporcionan sólo estimaciones aproximadas de la actividad que se produce en el cerebro.

Por el contrario, el nuevo estudio empleó resonancia magnética funcional (fMRI), que mide los cambios en los niveles de oxígeno en la sangre, lo que permite mediciones localizadas más precisas de la actividad cerebral.

Determinar dónde se produce la actividad cerebral y luego aprender a controlar la actividad cerebral ha sido un trabajo que se sigue estudiando.

El equipo de Adcock ha estudiado la manera de utilizar los pensamientos y el comportamiento en sintonía con la función cerebral durante los últimos ocho años. En este tiempo, han desarrollado herramientas que les permitan analizar los datos de imágenes cerebrales complejas en tiempo real al  mostrar a los participantes esto mientras están en el escáner de resonancia magnética funcional.

El actual estudio se centró en el área tegmental ventral (ATV), una pequeña zona profunda del cerebro que es una fuente importante de dopamina, un neurotransmisor conocido por su papel en la motivación, donde se experimentan las recompensas, el aprendizaje y la memoria.

En el nuevo estudio, el equipo alentó a los participantes cuando estaban en el escáner para generar sentimientos de motivación – utilizando sus propias estrategias personales – en intervalos de 20 segundos. Antes de esto no eran capaces de aumentar su actividad VTA constantemente por su propia cuenta. La retroalimentación, sin embargo, mejora  la capacidad de auto-motivarse.

En concreto, cuando los científicos brindaron a los participantes neurofeedback del VTA  los participantes fueron capaces de aprender estrategias de automotivación, y en última instancia adoptar estrategias más eficaces. En comparación con los grupos de control, los participantes que se les dio neurofeedback tuvieron más éxito en elevar su actividad VTA.

Los participantes informaron el uso de una variedad de diferentes estrategias de motivación, al imaginar por ejemplo a sus padres o entrenadores animándoles, o a llevar a cabo escenarios hipotéticos en los que se vieron recompensados ​​por sus esfuerzos, dijo la coautora del estudio Kathryn Dickerson.

El impulso de auto generar la activación del VTA trabajó incluso después de retirar los electrodos. Sólo los participantes que habían recibido neurofeedback pudieron aumentar constantemente sus niveles de VTA.

“Debido a que esta es la primera demostración de este tipo de neurofeedback, todavía hay mucho que entender,” añadió Adcock. “Sin embargo, estas herramientas pueden ofrecer beneficios para todos, especialmente aquellos con problemas de depresión y trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).”

Fuente: Journal Neuron

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