La soledad es contagiosa

La soledad es contagiosa.

Un nuevo estudio publicado por Cigna sugiere que la soledad está en aumento en Estados Unidos, y que ahora alcanza proporciones epidémicas. Los datos recopilados de más de 20,000 adultos estadounidenses durante dos semanas a principios de 2018 revelaron que casi la mitad (46%) de los encuestados informaron sentirse con regularidad solos. De acuerdo con estos números, el estudio mostró que menos del 55% de los estadounidenses sienten que participan en interacciones sociales significativas todos los días. Conversaciones reales, conexiones íntimas, momentos de ocio que valgan la pena con amigos … no son tan comunes como la gente podría pensar

¿Qué hay de malo en estar solo?

La soledad no es aburrimiento, tener un mal día o sentimientos temporales de rechazo. Es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas de todas las edades y orígenes. El cirujano general y vicealmirante Vivek H. Murthy, calificó la soledad como la “patología más común” que ha encontrado en todos sus años en su práctica médica (Murthy, 2017).

Los resultados adversos de la soledad son asombrosos. La soledad no solo está relacionada con la irritabilidad y la depresión, sino que aumenta el riesgo de muerte prematura en más del 25% (Cacioppo y Cacioppo, 2018). La evidencia sugiere que la soledad es tan mala para tu salud como fumar 15 cigarrillos al día o la obesidad (Murthy, 2017).

No hay áreas de la vida de una persona que no estén afectadas por la soledad. El rendimiento laboral, la creatividad y la toma de decisiones se ven afectados por la soledad, sin mencionar la función cardiovascular y la salud psicológica (por ejemplo, ansiedad y depresión).

¿Quién está en riesgo?

No es un defecto de carácter o un resultado de habilidades sociales deficientes; la soledad no está ligada a la clase social, raza o género, y ningún grupo demográfico conocido ofrece protección contra la soledad. Por el contrario, los estudiosos reconocen la soledad como una condición fundamentalmente situacional que afecta a las personas comunes y corrientes (Cacioppo y Cacioppo, 2018). Cuando las personas experimentan soledad, es decir, se sienten socialmente aisladas y solas, incluso en presencia de otras personas, corren el riesgo de sufrir una gran variedad de problemas sociales, psicológicos y físicos.

El reciente estudio de Cigna destaca a la Generación Z (adultos entre 18 y 22 años de edad) como el grupo de individuos con mayor riesgo de soledad, un problema que no depende del uso de las redes sociales, una suposición común. Por el contrario, sus datos sugieren que los usuarios de las redes sociales no son diferentes de aquellos que no usan las redes sociales, cuando se trata de informes de soledad.

¿Qué riesgos corres si te vuelves solitario?

La evidencia empírica sugiere que la soledad es contagiosa. Esto quiere decir que no eres inmune a la soledad y puedes tenerla: se propaga de persona a persona.

Cacioppo y sus colegas (2009) descubrieron el fenómeno social de la soledad mediante el estudio de los círculos sociales de las personas y cómo la soledad se mueve a través de estas redes. Su trabajo documentó que las personas solitarias tienden a estar conectadas con otras personas solitarias. La soledad se encontró en grupos y apareció más frecuente en la periferia de las redes sociales. Más importante aún, sus análisis longitudinales mostraron que las personas solitarias transmiten su soledad a los demás. Cuando interactuamos con personas solitarias, es probable que captemos y experimentemos sus emociones, cogniciones y comportamientos. De la misma manera que la felicidad puede ser contagiosa, la soledad pare serla también.

¿Cómo puedes protegerte?

El estudio Cigna  destacó los factores asociados con menos soledad. Estos datos se recopilaron en un momento dado y no pueden mostrar causa y efecto, pero ofrecen posibles puntos de entrada al problema de la soledad.

  1. Actívate. El ejercicio físico es bien reconocido por psicólogos, nutricionistas y médicos por sus beneficios para la salud física y mental. La evidencia de Cigna apunta a otro beneficio potencial del ejercicio: las personas que participan en el ejercicio tienen más probabilidades de informar que tienen amigos, conexiones y compañía. Obtener la cantidad correcta de ejercicio se asoció con mucha menos soledad.
  2. Crea interacciones significativas en persona. Conectarse con los demás de manera real fue uno de los mejores predictores de baja soledad y buena salud. Somos criaturas fundamentalmente sociales; atender nuestra necesidad básica de pertenecer a un grupo es de vital importancia para nuestro bienestar.
  3. Protege tu sueño. El buen sueño constante es bien reconocido para apoyar la función cognitiva, el estado de ánimo, la regulación de los impulsos y la memoria. Ahora existe la posibilidad de que también genere menos soledad. Los participantes en el estudio Cigna que informaron la cantidad correcta de sueño también indicaron menos soledad, tener compañía y tener a alguien a quien recurrir.
  4. Trabaja el tiempo adecuado. Trabajar muy poco o demasiado parece predecir la soledad. Aquellos que trabajan la cantidad de tiempo que perciben como “justo” fueron los menos propensos a reportar estar solos.
  5. Recuerda la conexión entre mente-cuerpo. En búsqueda de la salud, a menudo nos vemos obligados a centrarnos en nuestros cuerpos físicos. Si bien es importante comer de forma nutritiva, realizar actividad física y dormir, también debemos cuidar nuestra salud al considerar nuestras experiencias sociales. En otras palabras, la salud social es una parte fundamental de la historia de nuestra vitalidad general. David Cordani, el CEO de Cigna, subraya la importancia de una conceptualización multifacética del bienestar. Puedes evaluar y discutir con tu médico el espectro completo de factores que contribuyen a tu salud.

La soledad no es un problema personal, es un problema de salud pública (Cacioppo y Cacioppo, 2018). Afecta el bienestar de las personas, pero también tiene un considerable impacto económico y social. Las fuerzas situacionales que impulsan la soledad pueden ser poderosas y los puntos de intervención pueden ser difíciles de conseguir. Comenzar con los cambios de comportamiento (por ejemplo, comer, hacer ejercicio) y los esfuerzos intencionales para crear una conexión parecen apropiados, dados los hallazgos de Cigna. Lo más urgente es que necesitamos recursos significativos y atención empírica orientada a contrarrestar la tendencia creciente de la soledad.

Fuente: www.psychologytoday.com

Referencias:

Cacioppo, J.T. & Cacioppo, S. (2018). The growing problem of loneliness.

Cacioppo, J. T., Fowler, J. H., & Christakis, N. A. (2009). Alone in the crowd: The structure and spread of loneliness in a large social network. Journal of Personality and Social Psychology, 97, 977-991. 

Cigna (2018). New Cigna study reveals loneliness at epidemic levels in America.

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