La terapia de luz y la terapia cognitivo-conductual son muy útiles para superar la depresión estacional

El fin del horario de verano y el paso al otoño marca el inicio de los días en el que la oscuridad es prevalente y la depresión o la tristeza se convierta en algo común.

Aunque la terapia de luz es el curso de acción  recomendado para el  tratamiento para el trastorno afectivo estacional (SAD por sus siglas en inglés), según un nuevo estudio la terapia cognitivo-conductual (TCC) es también una intervención eficaz.

Investigadores de la Universidad de Vermont encontraron que mientras que la terapia de luz es eficaz para hacer frente a los episodios agudos de SAD, una versión adaptada con la terapia cognitivo-conductual es significativamente mejor en la prevención de recaídas en los inviernos.

La profesora de Psicología Kelly Rohan explica que su investigación, que fue financiada con una subvención de dos millones de dólares del Instituto Nacional de Salud Mental, es el primer estudio a gran escala para examinar la eficacia de la terapia de luz.

El tema es relevante ya que más de 14 millones de estadounidenses sufren de SAD, que van desde el 1,5 por ciento de la población en los estados del sur como Florida a más del nueve por ciento en las regiones del norte del país. Se estima que del 10 al 20 por ciento de todos los casos de depresión recurrente sigue un patrón estacional.

En el estudio, 177 sujetos  fueron tratados por seis semanas, ya sea con terapia de luz o una forma especial de TCC que les enseñó a desafiar pensamientos negativos que pudieran surgir en los meses oscuros de invierno y evitar comportamientos, como el aislamiento social, ya que esto afecta también el estado de ánimo.

Dos inviernos después del tratamiento inicial, el 46 por ciento los sujetos en el grupo de terapia de luz reportó una recurrencia de la depresión en comparación con el 27 por ciento de los del grupo de TCC. Los síntomas depresivos también fueron más severos para aquellos en el grupo de terapia de luz.

“La terapia de luz es un tratamiento paliativo, como lo es el medicamento para la presión arterial, que requiere que se siga usando el tratamiento para que sea eficaz”, dijo Rohan. “La adhesión a la prescripción de terapia de luz al despertar durante 30 minutos a una hora todos los días durante un máximo de cinco meses en los meses más  oscuros puede ser una carga para los pacientes “, comentó también Rohan.

El estudio mostró que, para el segundo invierno, sólo el 30 por ciento de los sujetos de terapia de luz siguieron utilizando esta herramienta.

La terapia cognitivo-conductual, por el contrario, es un tratamiento preventivo, dijo Rohan. Una persona que sufre de SAD y aprende las habilidades básicas necesarias de esta terapia,  tiene un sentido de control sobre sus síntomas.

Un estudio anterior publicado en el American Journal of Psychiatry en septiembre pasado mostró que la terapia de luz y la TCC fueron ambas muy eficaces en el tratamiento de SAD durante el invierno, sin diferencias estadísticamente significativas entre los dos enfoques.

“El grado de mejora fue sustancial”, dijo Rohan. “Ambos tratamientos mostraron grandes mejoras clínicamente significativas en los síntomas depresivos durante más de seis semanas durante el invierno.”

Sin embargo, dada la dificultad de persistir con la terapia de luz y un gran número de estadounidenses que sufren de esta enfermedad recurrente, la TCC puede ser la mejor opción de tratamiento a largo plazo, dijo finalmente Rohan.

Fuente: American Journal of Psychiatry

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