Las mujeres tienen una aversión emocional más fuerte para causar daño que los hombres

Cuando nos enfrentamos a un dilema moral – por ejemplo, ¿Está bien que un oficial de policía  torture a un presunto atacante por encontrarle explosivos ocultos que podrían matar a muchas personas?. De acuerdo con un nuevo estudio los hombres suelen estar más dispuestos a decir que sí en aras de un bien mayor.

Los investigadores encontraron que las mujeres eran menos propensas a apoyar la tortura de los sospechosos, incluso si se salvarían más vidas.

Según las conclusiones del estudio, esta diferencia de género en las decisiones morales es causada por una aversión emocional más fuerte a la acción nociva en el caso de las mujeres. Pero los investigadores dijeron que no encontraron evidencia de las diferencias de género en la evaluación racional de los resultados de las acciones nocivas.

Las mujeres son más propensas a tener una reacción negativa  para causar daño a una persona, mientras que los hombres experimentan respuestas menos emocionales para hacer daño.

En un nuevo análisis de  datos de 6100 participantes, los investigadores del presente estudio, pretendían examinar las diferencias de género en los juicios sobre los dilemas morales.

A los participantes se les hicieron 20 preguntas que planteaban diversos dilemas morales, incluidas las decisiones sobre el asesinato, la tortura, la mentira, el aborto y las investigaciones con animales.

El estudio examinó dos contrastantes principios filosóficos que se relacionan con la ética,  el deontológico y el de contraste del utilitarismo.

En la deontología, la moralidad de una acción depende de su coherencia con una norma moral. Immanuel Kant, el filósofo del siglo 18  fue el más famoso defensor de esta teoría, quien argumentó que era siempre malo mentir.

Por otro lado el principio de contraste del utilitarismo sostiene que una acción es moral si maximiza la utilidad, lo que significa el mayor bien para el mayor número de personas. Desde un punto de vista utilitario, una acción podría ser ética en una situación y no ética en otra, dependiendo del resultado potencial.

Utilizando un procedimiento estadístico avanzado para cuantificar la fuerza de inclinaciones deontológica y utilitaria, el equipo de investigación encontró que las mujeres eran más propensas que los hombres a adherirse a los principios deontológicos. Sin embargo, los investigadores no encontraron evidencia de las diferencias de género en el razonamiento utilitarista.

Los hallazgos sugieren que las mujeres tienen una aversión emocional más fuerte para causar un daño que los hombres, según los investigadores.

Sin embargo, los hombres y las mujeres se involucran en niveles similares de pensamiento racional sobre los resultados de la acción nociva.

Los resultados de esta investigación están alineados con anteriores investigaciones que muestran que las mujeres son más empáticas a los sentimientos de otras personas que los hombres, mientras que las diferencias de género en habilidades cognitivas tienden a ser pequeñas o inexistentes.

Fuente: The Personality and Social Psychology Bulletin.

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