Las preocupaciones acerca de ser una madre perfecta pueden interferir con la educación de los hijos

La popularidad de las redes sociales probablemente ha exacerbado el fenómeno de ser una madre perfecta porque los padres pueden ver lo que otros padres están haciendo – incluso en momentos ostensiblemente privados – y juzgarse severamente a sí mismas cuando se comparan.

Sarah Schoppe-Sullivan, una profesora de Ciencias Humanas y Psicología en la Universidad Estatal de Ohio, estudió a padres modernos y encontró que las madres mostraron menos confianza en sus habilidades para desempeñar su rol parental  ya que estaban más preocupadas por lo que piensan otras personas sobre su paternidad.

De hecho, investigaciones recientes han relacionado un mayor uso de Facebook con sentimientos de depresión debido a la forma en que los individuos tienden a compararse con los demás.

Schoppe-Sullivan y su equipo de investigadores pidieron a padres jóvenes que comentaran sobre el uso de Facebook y encontraron que las madres que eran las que más frecuentemente visitaban  este sitio, y que gestionaban sus cuentas con más frecuencia, reportaron mayores niveles de estrés.

La ironía es que en la búsqueda de la perfección en la crianza de los hijos, los padres son menos propensos a ser padres realmente eficaces. Preocuparse por lo que otros piensan sobre la crianza, de sus hijos los lleva a experimentar la paternidad como menos agradable y más estresante.

Entonces, ¿cómo se pude ser un “buen padre”?

Puede haber desacuerdo entre los expertos en desarrollo infantil sobre temas tales como el tiempo de ver la televisión o sobre las rutinas para dormir, pero es sorprendente en el acuerdo que hay en los especialistas sobre los elementos clave de una “buena” crianza de los hijos.

Una buena crianza tiene mucho más que ver con el “cómo” que con el “qué”.

Los buenos padres son aquellos que son sensibles a las necesidades de sus hijos, y “están en sintonía” con sus hijos de tal manera que son capaces de ajustar su crianza conforme los niños se desarrollan, explican los investigadores.

Los niños prosperan cuando sus padres son consistentes, cálidos, manteniendo altas expectativas de comportamiento de sus niños, explican las razones detrás de sus reglas y negocian cuando sea apropiado.

Schoppe-Sullivan encontró que un mayor estrés sobre la crianza agota aún más los recursos psicológicos de los padres. Esto, a su vez, puede afectar su capacidad para adaptarse a las necesidades cambiantes de sus hijos, la regulación se sus propias emociones y su conducta con sus hijos.

En otras palabras, cuando nos falta confianza y nos sentimos crónicamente estresados acerca de la paternidad, es difícil ser sensible, cálido y consistente.

Schoppe-Sullivan aconseja restar importancia a las cosas pequeñas y que hay que recordar que el cuadro grande es lo importante.

Ella explica que los padres deben ser conscientes de que lo que otras madres publican en Facebook puede no representar la realidad de sus experiencias como padres. Así que es mejor ver con escepticismo la última publicación en Facebook  con un título sensacionalista acerca de la forma que cría a sus hijos una amiga.

Schoppe-Sullivan cree que el mejor regalo que una madre puede darse  a ella y sus hijos es el permiso para ser imperfecto.

Fuente: Universidad Estatal de Ohio

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