Los estereotipos pueden afectar negativamente los sistemas de salud de un país

Un nuevo estudio comprueba que cuando un grupo particular es percibido como tener un estilo de vida poco saludable o tener menor inteligencia, puede ser contraproducente y empujar a este grupo a estar lejos de recibir la atención  en materia de salud.

Investigadores de la Universidad del Sur de California  encontraron que las personas que son juzgadas por estereotipos negativos como el peso, la edad, la raza, el sexo o la clase social reportan a menudo efectos adversos en la atención de su salud.

Los investigadores descubrieron que esas personas eran más propensas a tener hipertensión, estar deprimidos, y evaluar peor su propia salud. También fueron más desconfiados de sus médicos, se sentían insatisfechos con su cuidado, y eran menos propensos a utilizar la atención preventiva de fácil acceso, incluyendo la vacuna contra la gripe.

Las amenazas por estereotipos en la atención de salud ocurren cuando se perpetúan los estereotipos más comunes sobre por ejemplo el estilo de vida poco saludable, menor inteligencia, entre otros prejuicios.  Y esto incluso influye en los  profesionales de la salud o en las campañas de salud pública.

Aunque los mensajes de salud tienen como objetivo aumentar la conciencia de los problemas de salud o tendencias que puedan afectar a comunidades específicas, una de las implicaciones de estas campañas es que sus mensajes conducen a consecuencias no deseadas, dijo la  autora principal del estudio Cleopatra Abdou, profesora asistente en la Escuela de Gerontología y del Departamento de Psicología de la Universidad del Sur de California.

“Un subproducto accidental de las campañas de salud pública es que a menudo se comunican y refuerzan los estereotipos negativos acerca de ciertos grupos de personas”, dijo Abdou.

“Como resultado, pueden aumentar inadvertidamente las experiencias de lo que llamamos” la amenaza del estereotipo de la salud “, que puede afectar en la eficacia en el  cuidado de la salud e incluso provocar que algunos pacientes eviten la atención por completo.”

Estos mensajes pueden reforzar y ampliar la lente negativa a través del cual estos grupos son percibidos comúnmente en la sociedad, dijo  Abdou.

“No es que no hay problemas de salud reales en estas comunidades específicas donde tenemos que hacer más en materia de salud, pero la manera en cómo nos comunicamos acerca de estas preocupaciones es la clave”, dijo Abdou.

En la investigación, Abdou y su equipo encuestaron a un estimado de 1.500 personas. Más del 17 por ciento de los encuestados dijeron que se sentían vulnerables a los prejuicios con respecto a la identidad racial o étnica, sexo, estado socioeconómico, peso o edad, en los centros de atención de salud.

Las personas que se sintieron amenazadas por varios prejuicios estaban peor, desde el punto de vista de la salud, que las personas que se sentían amenazados en base a un solo prejuicio o estereotipo.

Abdou dijo que el reto ahora es encontrar maneras de informar a todas las personas, incluidas las personas en mayor riesgo, sobre cómo vivir más sano, más felices, y con una vida más larga y al mismo tiempo reducir al mínimo la experiencia asi como los efectos de la atención de salud amenazada por estereotipo.

“Es el momento que implementemos políticas que mejoren la formación en las escuelas de medicina en lo relacionado a los factores culturales y que se aumente la diversidad de nuestros médicos y del personal de cuidados de salud”, dijo Abdou.

“Los hospitales y otras instituciones de salud deben de desarrollar políticas inclusivas que acojan la diversidad y celebren la tolerancia, tanto simbólica como de manera explícita. Esto sería una gran acción para la reducción de la amenaza por estereotipo en la asistencia sanitaria  en el corto  y largo plazo que ahora estamos aprendiendo como resultado de este estudio” comentó finalmente Abdou.

Fuente: Eureka Alert

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