Nadie está exento de sufrir una enfermedad mental

Después de que nos enteramos sobre la muerte  del actor  Robin Williams, muchos nos preguntamos ¿cómo alguien con las posibilidades económicas para tener  acceso a la mejor ayuda en el mundo no era capaz de encontrar lo que necesitaba?. Si esto es así entonces para personas con posibilidades económicas, ¿Cómo es la situación para las personas comunes y corrientes que están tratando de encontrar la ayuda que necesitan? El acceso a la atención de la salud mental es cada vez más difícil de encontrar y el que hay cada día es más caro.

Un estudio reciente encontró que los jóvenes en Estados Unidos están recibiendo la atención de salud que necesitan, gracias al cambio en las leyes de en ese país que les permite permanecer en el seguro de sus padres hasta los 26 años Este es un excelente progreso para ellos. Pero ¿qué pasa con los adolescentes y adultos jóvenes que tienen pocos recursos, cuyos padres no tienen seguro médico y quieren hacer frente a sus propias necesidades de salud mental? Los recortes en la financiación de la salud mental hacen que estos jóvenes tengan menos probabilidades de tener acceso a la atención de la salud mental – y también que son más propensos a necesitarlos.

Cuando no somos capaces de tratar o prevenirlos traumas infantiles, tenemos que pagarlos más adelante en nuestras vidas, pero si no podemos pagarlos porque son  costosos, los problemas  perpetúan el ciclo del trauma de la infancia para la próxima generación.

Un análisis reciente de la Encuesta Nacional de Salud Infantil también en Estados Unidos encontró que casi la mitad de los niños experimentan una “experiencia adversa en la infancia” y que los traumas sobre el abuso de sustancias, la violencia y las enfermedades mentales dentro de las  familias se encuentran entre los más comunes. Como los adolescentes, los niños que han sufrido traumas múltiples son más propensos a tener problemas más adelante. Y ya como adultos, están en un mayor riesgo de una serie de enfermedades: alcoholismo, depresión, abuso de drogas, intentos de suicidio,  tabaquismo, mala salud, enfermedades del corazón, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas y enfermedades hepáticas. Sus propios hijos experimentan el mismo sufrimiento, y así el ciclo comienza de nuevo.

La única manera de romper el ciclo es invertir en la salud  familiar. Tenemos que hacer que las familias tengan mayor acceso a la salud mental y el  tratamiento de abuso de sustancias, asesoría  a los padres y los niños para ayudarles a forjar lazos sanos, y llegar a los niños que están empezando a luchar – para desactivar problemas antes de que comiencen. Y al igual que otras enfermedades crónicas, los problemas de salud mental requieren no sólo la atención en crisis sino también el cuidado posterior  para que las personas se mantengan saludables.

Ahí es donde los proveedores de salud mental basados ​​en la comunidad donde adquieren más importancia, pues son los proveedores de salud que trabajan en comunidades en riesgo y proporcionan atención sobre todo a las personas que son de bajos recursos . El tratamiento comunitario es más humano, eficaz y menos costos que la institucionalización, y una gran ayuda para las personas que no pueden pagar la atención de otra manera.

 Sin embargo, en los diferentes estados norteamericanos han reducido drásticamente el financiamiento de atención en salud mental en un estimado de 4,350 millones dólares entre 2009 y 2012, aun cuando el número de personas que dependen de los sistemas basados ​​en la comunidad aumentó en 1 millón. El tiempo de reembolso de Medicaid hace imposible que muchos proveedores puedan mantener sus puertas abiertas. Los trastornos de salud mental en los jóvenes cuestan a  Estados Unidos $ 250 mil millones cada año, pero sólo uno de cada cinco son capaces de obtener la ayuda que necesitan. Los  niños de las minorías que no tienen seguro son mucho menos propensos a recibir atención médica.

Puede sonar políticamente correcto  hacer recortes a los servicios médicos pero esto afecta gravemente a las personas que a menudo son estigmatizadas y no tienen ni  voz ni voto.

La peor derrota es cuando nos damos cuenta que un ser humano cuya  vida  podría ser productiva y satisfactoria a si como feliz, es en cambio triste e incluso corta. Al hacer nada o casi nada  para evitar que la atención de salud mental inaccesible, creamos obstáculos adicionales, a menudo insuperables para las personas que ya están luchando por salir adelante. La ayuda que podemos brindar debe llegar a todos a corto plazo y no solo nos referimos a Estados Unidos sino aunque suene utópico, esta ayuda debería ser para todos los seres humanos.

Fuente: http://www.huffingtonpost.com 

 

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