Nuestras emociones guían nuestro comportamiento cuando llevamos a cabo una dieta

Los planes para cambiar el comportamiento, como el de iniciar una dieta, están en parte en función de los pensamientos, la creencia de que la pérdida de peso es posible gracias a la toma de mejores opciones de alimentos. Pero un nuevo estudio sugiere que cuando se trata de hacer una elección de alimentos y la decisión de ejecutar el plan, nuestras emociones guían la conducta.

“Hay claramente una desconexión si tenemos por una lado una mayoría de la población que ha tratado de bajar de peso y por el otro una mayoría de la población que tiene exceso de peso”, dijo el Dr. Marc Kiviniemi, investigador de salud pública de la Universidad de Buffalo.

Alrededor de un tercio de la población adulta de los EE.UU.  actualmente están en una dieta. A pesar del esfuerzo, el 60 por ciento de los adultos estadounidenses son clínicamente obesos o con sobrepeso y más del 16 por ciento de las muertes en todo el país están relacionados con la dieta que llevan  y la actividad física.

Una serie de razones contribuyen a las fallas en la dieta desde las biológicas hasta las ambientales. Sin embargo, la forma en que las personas  manejan su propio comportamiento es una gran pieza de este gran rompecabezas.

Hacer dieta es un proceso que implica un plan para cambiar la conducta alimentaria y de comportarse de acuerdo con ese plan. Pero los factores que guían la planificación de la dieta son diferentes de las que guían el comportamiento real de dieta, de acuerdo con los resultados del nuevo estudio de la Dra. Carolyn Brown-Kramer, de la Universidad de Nebraska-Lincoln.

El quid de la desconexión es la brecha entre los pensamientos y sentimientos. La planificación es importante, pero los sentimientos importan más, y si nos centramos en las emociones y la comprensión de su papel puede ser esto un gran beneficio.

Si usted está sentado para concebir un plan donde usted pueda pensar racionalmente sobre los beneficios de comer alimentos más sanos, pero cuando llega  el momento de tomar una decisión, son los sentimientos asociados con ese comportamiento que conlleve a tomar decisiones diferentes de las que usted planeó hacer, entonces su nuevo plan alimenticio se irá por la borda.

Los resultados del presente estudio ponen de relieve las deficiencias entre las dietas de privación o las dietas basadas en la elección de alimentos que ignoran las preferencias de las personas.

Algo que es importante es la distinción entre las cosas que requieren esfuerzo y las cosas que son automáticas.

La planificación es un esfuerzo que exige la energía mental, pero los sentimientos se producen automáticamente. La privación o cualquier cosa que exige un alto grado de auto-control es un proceso cognitivo. Si usted se pone en condiciones de utilizar esa energía cada vez que realice una elección de alimentos  la energía sólo va a durar un tiempo corto.

Sentirse bien con lo que está comiendo debe ser una consideración primordial como individuo que contemplan un cambio de comportamiento.

En el dominio de las dietas, comer más frutas y verduras es un consejo fabuloso. Pero si usted tiene sentimientos negativos acerca de esas opciones de alimentos, podrían no representar elementos de un buen plan.

No se trata sólo de comer alimentos saludables. Se trata de comer los alimentos saludables que más le gusten.

Esto no es fácil, y se requiere mucho trabajo para mover la intención a la acción, por lo que la  planificación debe basarse ampliamente tanto en los  pensamientos como los sentimientos.

Piense seriamente en cómo va a poner en práctica los planes que usted hará para cambiar su comportamiento, donde incluya no sólo el componente de sentimiento, sino cómo va a superar una reacción negativa que pudiera surgir durante una dieta.

No es sólo importante  el conocimiento de los valores nutricionales de lo que vamos a comer, sino la consideración de cómo nos sentiremos habiendo decidido comer esos alimentos.

Fuente: Journal of Health Psychology.

 

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