PAREJA Y FAMILIA

Observar a los padres aceptar el fracaso ayuda a los hijos a desarrollar una mentalidad abierta al aprendizaje

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Enseñar a los niños lo que necesitan para ser buenos estudiantes de por vida no es una tarea fácil. Aún más difícil es inculcar en los niños que acepten que el fracaso es una forma de aprender.

Sin embargo una nueva investigación sugiere que las creencias de los padres acerca de si el fracaso es una bueno o malo puede guiar a sus hijos a cómo piensen acerca de su propia inteligencia.

Los investigadores encontraron que se trata de las respuestas de los padres al fracaso, y sus creencias sobre la inteligencia, lo que finalmente absorben  sus hijos.

“La mentalidad  o creencias de los niños acerca de si su inteligencia es estática o puede crecer – pueden tener un gran impacto en su rendimiento y motivación”, explica la psicológica Kyla Haimovitz de la Universidad de Stanford, autora principal del estudio.

Haimovitz  y la investigadora Carol Dweck coautora del estudio, tienen la hipótesis de que la mentalidad sobre la inteligencia que tienen  los padres podría no transferirse a sus hijos porque no son fácilmente observables.

Haimovitz y Dweck conjeturaron que los padres transmiten sus puntos de vista acerca de si el fracaso es positivo o negativo a través de sus respuestas a las preguntas de sus hijos.

En un estudio, las investigadoras pidieron a 73 pares de padres e hijos para contestar una serie de preguntas diseñadas para conocer sobre su forma de pensamiento individual sobre el fracaso y la inteligencia.

Como era de esperar, no hubo asociación entre las creencias de los padres sobre la inteligencia y las creencias de sus hijos sobre el mismo tema.

Sin embargo, las actitudes de los padres hacia el fracaso estaban vinculadas con la forma en que sus hijos pensaban acerca del fracaso.

Los investigadores también descubrieron que las creencias de los padres sobre el fracaso parecían traducirse en sus reacciones a fracaso.

“Es importante para los padres, educadores y entrenadores que sepan que una mentalidad abierta al crecimiento no puede trasmitirse a los niños a menos que utilicen prácticas de enseñanza didácticas efectivas, como por ejemplo discutir con sus hijos lo que podrían aprender de un fracaso y cómo podrían mejorar su desempeño en el futuro “, comentó finalmente Haimovitz.

Fuente: Association for Psychological Science

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