Perfil psicológico de un agente financiero

¿Por qué los corredores de bolsa pierden la honradez en el camino? ¿Le pasa a la mayoría o son casos aislados? ¿Qué factores hacen que una agente financiero se convierta en deshonesto?

La autoestima de muchos agentes financieros depende casi exclusivamente de las ganancias y las pérdidas que generan para entidad financiera a la cual trabajen y, por ende, del bono que reciben como consecuencia.

Una transacción favorable demuestra que saben lo que hacen, y cuánto más grandes son las ganacias.

¿Pero por qué las entidades finacieras contratan a gente cuya conducta es digna de un apostador?

Los bancos ponen el énfasis en la competencia técnica. En cambio, al coeficiente emocional no  le presta mucha atención.

Muchos corredores de bolsa no tienen la capacidad de comprender sus propias emociones y cómo estas los afecta y afectan a los demás.

La imagen del agente financiero como un ser agresivo, al que no le tiembla el pulso a la hora de asumir riesgos atrae a los candidatos con estas características.

Además, son los mismos agentes los que eligen a los futuros corredores que trabajarán para ellos.

Pero, no todos están hechos de la misma madera, muchos son operadores de bolsa con estándares éticos elevados.

Hay tres variedades de agentes financieros, y cada una de ellas depende de la clase de mercado en el que trabajen.

Los más típicos son los que trabajan en los mercados más simples, más rápidos y más competitivos, como el de monedas o acciones.

Luego, están aquellos que se ocupan de opciones financieras o transacciones más complicadas.

Son los más listos, los que necesitan tener una intuición sobre los procesos matemáticos involucrados en la operación y los que, a veces, explotan cuando los cálculos les fallan.

Y, finalmente, están los que se dedican por meses a una transacción grande y que ganan millones de dólares cuando se cierra la operación.

Ellos también son reflexivos e inteligentes, pero sus pensamientos están dirigidos principalmente a las tácticas de negociación y la contabilidad.

Casi la mayoría de los agentes financieros se encuentran entre las dos primeras categorías.

Ahora veamos porque la mayoría de los agentes financieros son hombres.  La respuesta está en la psicología masculina. Según un estudio de 2007, los agentes financieros son más exitosos cuando tienen niveles elevados de hormonas como la adrenalina, el cortisol y la testosterona.

Estas hormonas los preparan físicamente para la batalla, haciéndolos más persistentes e interesados en asumir riesgos.

El éxito en las transacciones provoca a su vez un aumento en los niveles hormonales y, por ende, el agente se siente capaz de tomar aún más riegos.

Una de las desventajas es que el ganador se siente inquieto, y ahí es cuando muchas veces,  muchos agentes se les va la situación de las manos.

La última pieza del rompecabezas es la trampa mental en la que se ve atrapado el agente financiero cuando se le acumulan las pérdidas y se le acerca una fecha límite para presentar sus ganancias.

Tiene dos opciones: confesar sus pérdidas o doblar su apuesta con la esperanza de recuperar rápidamente lo que ha perdido antes de que lo descubran.

El problema para la entidad financiera  es que en algún momento las pérdidas generadas por el corredor llegan a un tope. Él sabe que lo peor que le puede llegar a pasar es perder su trabajo y enfrentar cargos criminales.

Si el corredor opta por doblar su apuesta, puede que lo siga haciendo hasta que las sumas de dinero perdidas se vuelvan astronómicas.

Por desgracias existen varios  agentes financieros deshonestos, que tienen la gran fortuna de pasar inadvertidos. Claro  esto les dura hasta que  alguien más listos que ellos los descubra y los ponga en evidencia ante el público para que no se sigan aprovechando de la gente que confió en ellos.

Fuente: http://www.finanzaspersonales.com.co/

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