PRIMER DÍA MUNDIAL CONTRA LA TRATA DE PERSONAS

Millones de personas, en su mayoría mujeres y niños, son víctimas cada año de las redes que trafican con seres humanos, un negocio que mueve millones de dólares y sobre el que Naciones Unidas quiere alertar especialmente este  30 de julio, en el primer Día Mundial contra la Trata de Personas.

La trata de personas implica el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de una persona a través del uso de la fuerza, el engaño u otros medios con el fin de explotarla. Aunque la forma más conocida es la que tiene por objetivo la explotación sexual, también son víctimas quienes terminan en un trabajo forzado, la servidumbre doméstica no remunerada, la mendicidad obligada o la extracción ilegal de órganos.

El Día Mundial contra la Trata de Personas, surgió partir de una resolución de la Asamblea General de la ONU, nació con el objetivo de alertar de un crimen incesante y mostrar solidaridad con las víctimas, cuyo número exacto ni siquiera se conoce. Sólo los niños forzados a trabajar ya suman más de 20 millones, según datos de la Organización Internacional del Trabajo.

Un informe publicado en 2012 por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), elaborado a partir de la información de más de 150 países, alertaba de que el 59 por ciento de las víctimas son mujeres y un 17 por ciento, niñas. Los hombres adultos representan un 14 por ciento y los menores un 10 por ciento.

Por regiones, los países de África y Asia cuentan con más casos de explotación laboral, mientras que en Europa o América abunda la sexual. El tráfico de órganos, según el informe la UNODC, se lleva a cabo en 16 países del mundo.

En el año 2000, la Asamblea General de la ONU adoptó la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional y un protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños. Las medidas entraron en vigor en 2003 y representan, al día de hoy, el único instrumento internacional que persigue este tipo de abusos.

Corresponde a cada país la aplicación del protocolo y su integración en las respectivas legislaciones. La ONU considera que, a pesar del aumento del número de condenas por el delito de trata de personas, la estadística sigue siendo baja, por lo que ha reclamado una aplicación más eficaz de la nueva normativa y mayor cooperación regional e internacional. Hay todavía muchas personas indiferentes que se mantienen pasivas ante este hecho social ya sea porque están vacunadas por tantas noticias negativas que leen, escuchan o ven a diario en los diferentes medios o porque no han sido víctimas en carne propia o algunos de sus seres queridos.

Fuente: http://www.teinteresa.es/

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