¿QUE HAY DETRÁS DEL CONFLICTO ISRAEL-PALESTINA?

La gran mayoría coincide en que es urgente un acuerdo integral de paz que resulte en importantes compromisos territoriales y en una solución basada en dos estados para dos pueblos. Carlo Stenger, en su presentación para la Conferencia Internacional de Paz en Israel, se pregunta cómo es posible que si la mayor parte de las personas sabe en qué debe consistir ese acuerdo de paz, éste nunca se alcanza. Su conclusión es que existen factores psicológicos que operan en la parte israelí, los cuales al no ser adecuadamente considerados, terminan impidiendo cualquier entendimiento. Su planteamiento tiene sentido, salvo que los factores psicológicos normalmente se encuentran presentes en ambas partes de los conflictos. Al respecto se puede revisar la investigación de otros autores como Vallacher .

Vale la pena explorar estos temas justamente en coyunturas conflictivas como la actual, puesto que es precisamente en momentos como este, cuando una parte de estos factores psicológicos se encuentra en plena construcción y/o fortalecimiento.

Desde hace años sabemos que la paz está ausente no solo cuando hay presencia de la violencia en sí misma, sino debido a muchas otras circunstancias. Una de ellas es el miedo a la violencia, sentimiento que parte de cuestiones materiales pero también de elementos que son socialmente construidos a partir de interacciones, normas, valores, identidades, discursos, y conocimientos compartidos, y que posteriormente son procesados y reinterpretados por la mente del individuo. Por otro lado, hoy se ha demostrado que la toma de decisiones no es enteramente racional sino que está fuertemente afectada por lo emocional.

Emociones como la sensación de incertidumbre o peligro, potenciadas por narrativas, discursos y otras construcciones sociales, terminan incidiendo en cuestiones como lo electoral o lo político

El secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes, así como los actos de venganza y represalia por parte de ciudadanos israelíes en contra de palestinos, han detonado una nueva espiral violenta en la larga historia de la lucha entre esos dos pueblos. Pero el impacto no sólo es en términos de lamentables pérdidas de vidas humanas o en daños materiales. También es psicológico. Cada vez que un cohete es lanzado desde Gaza contra una casa, un edificio o una fábrica israelí, o cada vez que los aviones israelíes bombardean Gaza, o cuando se grita “mueran los árabes” o “mueran los judíos”, se da la “razón” a los miedos, los rencores y las narrativas que ambas poblaciones construyen en torno a sí mismas y en torno a sus enemigos, lo que fortalece las visiones extremas y afecta, consciente o inconscientemente, las decisiones que estas sociedades tomarán hacia adelante.

La propuesta de los autores que efectúan estos planteamientos no es muy difícil de imaginar. Pensar en un proceso integral de paz que sea satisfactorio para ambas partes, requiere no solamente de concesiones materiales, sino de considerar con seriedad los factores psicológicos —como lo son el miedo a la incertidumbre y a los peligros percibidos— que han obstaculizado una y otra vez la confianza mutua y las posibilidades de entenderse. Ese tema era crucial hace solo unas semanas, cuando el proceso de paz auspiciado por la Casa Blanca estaba aún vivo. Desgraciadamente hoy no hay proceso ni paz, sino una espiral violenta ascendente que urge desactivar.

Fuente: http://www.radiojai.com.ar/

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