¿Realmente el comer ciertos alimentos mitiga nuestras penas?

Comidas como el pollo frito, helado de chocolate, la hamburguesa con queso o papas fritas han sido los grandes aliados de cualquier persona en momentos difíciles como el estar disgustado, desilusionado, estresado, etc. Es común que mujeres y hombres ingieran carbohidratos con la idea de mitigar los problemas emocionales. Sin embargo, un equipo de psicólogos de la Universidad de Minnesota acaba de sacudir hasta los cimientos esta idea. Aseveran que la llamada comfort food no aporta ningún beneficio psicológico a nuestros sentimientos.

Para el estudio participaron cien estudiantes que contestaron una encuesta en línea en la que ayudaron a acotar la lista de los llamados comfort food. De todos ello, el 80 por ciento creía con firmeza que por ejemplo un buen plato de costillas ahumadas con salsa de barbacoa era el mejor remedio contra la depresión.

Ya en una segunda fase del experimento, a todos los estudiantes se les programó un ciclo de vídeos melodramáticos para tocarles la fibra sensible. Después a los participantes que se dividieron en dos grupos, se les ofreció comida para que se sirvieran a su placer: a uno de los grupos se les sirvieron chocolate, helados y galletas, y al otro, comida más saludable. Y mientras tanto, los investigadores iban anotando detalladamente cómo cambiaba el humor entre los participantes y si durante la digestión mejoraba o no su ánimo.

El humor de los que comieron mucho mejoró, pero también el del otro grupo. “Los estados de ánimo negativos se disipan de forma natural con el tiempo”, concluye Traci Mann, psicóloga líder del equipo de investigación. Los resultados eran tan aplastantes que, tuvieron que repetir el experimento porque no acababan de creérselo; y de hecho en uno de los siguientes tests decidieron darle a la mitad de los voluntarios una buena dosis de comida basura y a la otra mitad, nada de comida. Y, sorpresa, ahí también tanto uno como otro de los grupos acabó sintiéndose igual de bien.

En el estudio de los investigadores de Minnesota sólo se analizó si este tipo de comida conseguía mejorar el ánimo de las personas en situaciones tristes, dejando la puerta abierta a cualquier científico que quiera demostrar si la comida nos hace sentir mejor incluso cuando nos sentimos bien. En realidad, tampoco son necesarios tantos rodeos psicológicos para lanzarse sobre una suculenta hamburguesa, si nos hace sentir bien qué más da lo que digan los estudios científicos, dirán muchos.

Fuente: http://elpais.com

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