SALUD MENTAL

¿Se pueden olvidar intencionalmente ciertos recuerdos?

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Un nuevo estudio sobre la exploración del cerebro muestra que las personas pueden olvidar intencionadamente experiencias pasadas cambiando la forma en que piensan sobre el contexto de esos recuerdos.

Los resultados tienen una gama de posibles aplicaciones centradas en la mejora de los recuerdos deseados, tales como el desarrollo de nuevas herramientas educativas, o la disminución de los recuerdos nocivos, incluyendo tratamientos para el trastorno de estrés post-traumático, según los investigadores del Colegio  Dartmouth y la Universidad de Princeton.

Desde la antigüedad, los teóricos que han estudiado la memoria han sabido que utilizamos el contexto – la situación en que estamos, incluyendo imágenes, sonidos, olores, dónde estamos, y quiénes somos – para organizar y recuperar nuestra memoria.

Pero los investigadores de este estudio querían saber cómo las personas pueden olvidar intencionadamente experiencias pasadas.

Ellos diseñaron un experimento de resonancia magnética funcional (RMF) para rastrear específicamente pensamientos relacionados con contextos de recuerdos.

También utilizaron un nuevo giro en una técnica de investigación psicológica ya utilizada hace siglos en la que los sujetos tienen que memorizar y recordar una lista de palabras no relacionadas.

El estudio tiene dos implicaciones importantes, según los científicos.

“En primer lugar, los estudios de memoria se  han referido a menudo en la forma en que recordamos en lugar de como olvidamos, y el olvido se ve típicamente como un” fracaso “en algún sentido, pero a veces el olvidar puede ser beneficioso, también”.

“Por ejemplo, podríamos querer olvidar un evento traumático, como en el caso de soldados con trastorno de estrés postraumático. O es posible que deseemos obtener información antigua, y así poder centrarnos en aprender un nuevo material. Nuestro estudio identificó un mecanismo que apoya estos procesos”.

“La segunda implicación es más sutil, pero también es importante”, comentaron los científicos.

“Es muy difícil identificar específicamente las representaciones neurales de la información contextual. Si se tiene en cuenta el contexto, nos estamos refiriendo realmente a los pensamientos enormemente complejos. Esos pensamientos son presumiblemente idiosincrásicos como individuos, y son también potencialmente únicos para un momento específico.

“Por lo tanto, el seguimiento de las representaciones neurales de estos eventos es extremadamente difícil sobre todo cuando sólo se tenga una medición de un contexto particular. Por lo tanto, no se puede entrenar directamente al equipo de medición para reconocer qué contexto ‘se parece a’ en el cerebro, porque el contexto es un objetivo en movimiento y en constante evolución.

“En nuestro estudio, hemos dejado de lado este problema utilizando una novedosa manipulación experimental – nos inclinamos a que la gente incorporara esas imágenes de la escena en los pensamientos que tenían cuando estudiaban nuevas palabras. Dado que esas escenas eran comunes en las personas y con el tiempo, hemos sido capaces de utilizar RMF para realizar un seguimiento de las representaciones mentales asociadas a cada momento” concluyeron los investigadores.

Fuente: Journal Psychonomic Bulletin and Review

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