Ser madre, no para todas

Por FRAM

Cada día es más común encontrar mujeres que no se sienten atraídas por la idea de ser madres o bien no consideran a la maternidad como el elemento central o más importante de su vida, con esto salen de la expectativa social de culturas patriarcales donde ser mujer es sinónimo de tener que ser madre.

Esto nos lleva a los siguientes cuestionamientos, ¿Qué es la maternidad?, ¿Todas las mujeres tienen el comúnmente llamado “instinto materno”?, ¿Si una mujer no desea ser madre entonces está rechazando su propia naturaleza?

Desde tiempos inmemorables la representación de la mujer ha sido relacionada con la función biológica de la procreación, misma que se le ha atribuido el símbolo de la feminidad, sin embargo, lejos de ser un hecho natural, la maternidad ha sido determinada por diversos factores sociales dentro de un contexto cultural, momento histórico, religioso, político y económico siendo así un fenómeno transmitido y enseñado de generación en generación; por lo tanto la maternidad es un constructo social que les ha sido impuesto a las mujeres ya que son ellas quienes cuentan con la anatomía insustituible para el desarrollo de un ser humano hasta su nacimiento. En este sentido, el “instinto materno” entendido como una necesidad de procrear ha sido altamente cuestionado por estudiosos del tema, llegando a afirmar que éste no existe sino es algo que ha sido interiorizado en las mujeres quienes han aceptado también las reglas sociales que conlleva la maternidad, tales como los cuidados necesarios para la supervivencia del hijo, la protección, la educación y en todo caso la manutención si es madre soltera.

A diferencia de un hombre cuando expresa que no desea experimentar la paternidad o bien no cumple con sus obligaciones de padre, también impuestas por la misma sociedad, no es cuestionado ni altamente criticado, pero cuando una mujer lo expresa ésta es considerada rebelde, insegura, egoísta, anormal e inclusive puede llegar a ser castigada de una manera sutil por su decisión.

Estamos viviendo en una era en el que el rol de la mujer está cambiando con respecto a décadas anteriores, una era donde la mujer se está volviendo más independiente emocional y económicamente y para ello le interesa prepararse académicamente, una era donde lucha por la igualdad de oportunidades laborales, donde tiene la capacidad de tomar decisiones importantes respecto a su vida y, es precisamente la maternidad una decisión que cada mujer debería tomar con plena consciencia de sus motivaciones y no utilizarla como un medio para ser aceptada en la sociedad, o “mantener” un matrimonio que no está basado en el amor o bien no por temer a la soledad en su etapa de senectud.

 

Fuente: http://redalyc.org/pdf/598/59825202.pdf 

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