Tanatología: el acompañamiento para el bien morir

Se define a la tanatología como el conocimiento científico de la muerte, sus ritos y significado concebido como disciplina profesional, que integra a la persona como un ser biológico, social y espiritual. El objetivo de la tanatología es proporcionar ayuda profesional al paciente con una enfermedad en etapa terminal y a sus familias.

La tanatología fue aceptada como ciencia a partir de los años 50’s. Desde su concepción y hasta la actualidad, se ha tratado a la tanatología de manera interdisciplinaria e incluye la evaluación de nuestra relación con la muerte y no tanto a las especulaciones o creencias (religiosas, culturales o de otra índole). La meta última del tanatólogo es orientar al enfermo hacia la aceptación de su realidad, aceptación que se traduce en esperanza sobre la situación real. Esto incluye una mejor calidad de vida, una muerte digna y en paz.

Una muerte digna durante la etapa final de la vida implica.

  • Atención adecuada.
  • Ayuda para resolver problemas.
  • Morir rodeado de gente cariñosa.
  • No ser objeto de experimentación.
  • Respetar y darle gusto al paciente.
  • Presentar opciones reales para su situación actual.
  • No dar expectativas falsas.

La doctora Kübler-Ross, una de las grandes especialistas en tanatología, concebía “la muerte como un pasaje hacia otra forma de vida”. En base a distintos estudios científicos, describió que los pacientes terminales pasaban por 5 etapas estas son:

Negación: en donde el paciente reacciona así, a manera de defensa, ante la realidad, buscando otras opciones o buscando evidencias que muestren que el diagnóstico que reciben es un “error” o buscan cambiar de médico.

Ira o Enojo: el enfermo se rebela contra la realidad, frecuentemente se pregunta ¿Por qué yo? Todo le molesta, todo le incomoda, nada le parece bien. Recordar su estado le inunda de enojo y rencor, se ha visto que se necesita de esta fase para poder aceptar esta condición.

Pacto o Negociación: asume su condición, aparece una etapa de tratar de negociar con el tiempo, dejar de hacer algo para prolongar la vida.

Depresión: aparece cuando se adquiere conciencia de que todas las fases fracasan y que la enfermedad sigue su curso hacia el final, apareciendo la dependencia de ciertas actividades. El “sentirse una carga para los demás” genera la aparición de esta etapa.

Aceptación: durante esta etapa se van resolviendo varios procesos, problemas o situaciones que ayudan al paciente a aceptar su condición. La persona prefiere estar sola, duerme mucho, renuncia a la vida en paz y armonía, no hay ni felicidad ni dolor.

La tanatología incluye aspectos tales como:

  • Ayudar a crear en las personas sistemas de creencias propios sobre la vida y la muerte, no como una fantasía o castigo sino como la aceptación de la muerte como un proceso natural.
  • Preparar a la gente para asumir la muerte propia y la de las persona cercanas.
  • Educar a tratar en forma humana e inteligente a quienes están cercanos a la muerte.
  • Entender la dinámica de la pena desde un punto de vista humano, donde se acentúe la importancia de las emociones.

Uno de los puntos más importantes dentro la tanatología es el principio de Autonomía el cual le permite al individuo tomar sus propias decisiones relacionadas con el proceso de morir. La dignidad de la persona se comprende sólo a través del respecto a la libertad.

Otro de los aspectos importantes dentro de la tanatología es aprender los diferentes medios por los cuales el paciente puede tener ese principio de autonomía. Por ejemplo, pueden llevarse ciertas acciones, desde la realización de testamentos (como testamento vital o jurídico), legados, responsabilidades, o voluntades anticipadas (este último se refieren a la posibilidad que legalmente se ha establecido en algunos países en cuanto a solicitar el rechazo a la prolongación de la vida por medios innecesarios o artificiales en circunstancias específicas). Uno de los grandes retos que tiene la tanatología es educar a las personas desde niños y jóvenes sobre los aspectos que involucren el respeto al proceso la muerte.

Aunque todavía hoy por hoy no existe en la población en general una cultura sobre el bien morir, ya existen varias instituciones que se especializan en formar tanatólogos. Idealmente se esperaría que así como existen los médicos de confianza, existan también más tanatologos de cabecera que ayuden a los miembros de una familia a acompañarlos en el proceso de partida de este mundo de sus seres queridos.

Fuente: http://www.innsz.mx  

 

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