Un estudio reciente vincula la genética y la felicidad

Según  encuestas mundiales sobre donde se encuentran los habitantes más felices del mundo  Dinamarca alcanzó la cima en el mapa mundial de la felicidad. Y muchos se han preguntado ¿Qué hace estar tan contentos a los daneses?

Diversas explicaciones se han propuesto. Las más comunes se basan en beneficios tangibles, como buena salud, una economía próspera, y una sociedad igualitaria orientada hacia el estado del bienestar y donde apenas existe la corrupción, todo lo cual hace que a menudo se considere a Dinamarca como uno de los mejores países del mundo donde vivir.

A raíz de estas encuestas un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick en el Reino Unido, ha abordado con un nuevo enfoque el de por qué ciertos países ocupan los puestos más altos del mundo en felicidad. Estos investigadores han descubierto una tendencia llamativa: Cuanto más cercana esté la composición genética de la población de un país a la de la población de Dinamarca, más feliz será ese país; y a la inversa, a mayor distancia genética de Dinamarca, menor felicidad en la población de una nación.

A juzgar por esta tendencia, la genética podría ser la clave para explicar los niveles de felicidad de una nación.

Los investigadores tuvieron en cuenta muchos otros factores, incluyendo Producto Interior Bruto (PIB), cultura, religión, la geografía y el clima, así como el grado de implantación del estado del bienestar.

La pista genética les llevó hacia una aparente correlación entre el estado mental de bienestar y la mutación de un gen que influye sobre la reabsorción de la serotonina, que, por lo que se sabe, guarda una estrecha relación con el estado de ánimo en el Ser Humano. Algunas investigaciones previas sugieren que las variantes largas y cortas de este gen están vinculadas a cifras claramente diferentes de probabilidades de sufrir depresión clínica, aunque esta relación aún está bajo un fuerte debate en la comunidad científica. La versión corta del gen ya ha sido asociada con altos índices de neuroticismo y baja satisfacción ante la vida. Entre las 30 naciones incluidas en este estudio, Dinamarca y Holanda aparentan tener, significativamente, los porcentajes más bajos de personas con esta versión corta.

Los autores del nuevo estudio obtuvieron otro indicio firme al examinar también si el vínculo entre genética y felicidad se mantiene a través de generaciones y continentes. Para ello, usaron datos obtenidos mediante encuestas de bienestar de estadounidenses y consultaron de qué parte del mundo vinieron sus antepasados. La combinación entre ambas clases de información reveló la existencia de una correlación positiva inexplicable por otros factores entre el grado de felicidad actual de la población de ciertas naciones y el grado de felicidad observado en estadounidenses cuyos antepasados vinieron de estas naciones, incluso tomando en consideración el nivel de ingresos económicos de cada persona y las influencias de tipo religioso.

Se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos del vínculo entre genética y felicidad. Sin embargo es interesante considerar que además de los factores externos hay factores biológicos que pueden hacer más o menos feliz a una persona o una nación.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com

 

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