EDUCATIVA

Un nuevo enfoque ayuda a reducir el consumo excesivo de alcohol entre los estudiantes

investigadores descubrieron que mantener un comportamiento de consumo responsable toma un conjunto integral de apoyos.
Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Un nuevo enfoque ayuda a reducir el consumo excesivo de alcohol entre los estudiantes.

Una nueva investigación sugiere que ayudar a los estudiantes universitarios a beber de manera responsable implica convencerlos de que pueden mejorar su salud, relaciones y calificaciones.

Al mismo tiempo, los investigadores descubrieron que mantener un comportamiento de consumo responsable toma un conjunto integral de apoyos.

Para el estudio, los investigadores encuestaron a casi 300 estudiantes universitarios que auto-reportaron sus borracheras en los últimos 30 días. A los estudiantes se les pidió que respondieran preguntas sobre su disposición a iniciar y mantener hábitos de consumo responsable, así como sobre los factores que creían que serían más útiles para ese proceso.

“Estudios previos han demostrado que convencer a las personas para que cambien su comportamiento requiere un enfoque integral”, dijo el Dr. Manoj Sharma, profesor de salud conductual en la Universidad Estatal de Jackson e investigador principal de este estudio.

“Tan difícil como es para las personas adoptar nuevos comportamientos, es aún más difícil para ellos sostener esos cambios”.

Los estudiantes encuestados indicaron que iniciar un cambio para beber de manera responsable o abstenerse de beber primero requeriría que estuvieran convencidos de las ventajas inmediatas para la salud, las relaciones y las calificaciones.

Además, el concepto de autoeficacia juega un papel ya que los participantes notaron que la confianza en su capacidad de cambio sería necesaria para el cambio. Y, el cambio en esta situación incluye la creencia en sí mismos o un poder superior, así como un cambio en su entorno físico, como mudarse de la casa de la fraternidad donde prevalece la bebida.

Los requisitos para mantener el consumo responsable o la abstinencia se inclinan más en las acciones que en las creencias. Los encuestados dijeron que llevar un diario o utilizar una aplicación que ayudara a rastrear los hábitos de bebida ayudaría a controlar su consumo.

También dijeron que la adopción de nuevos hábitos como el ejercicio u otras conductas positivas los ayudaría a evitar el consumo excesivo de alcohol en respuesta a los factores desencadenantes emocionales. Finalmente, los encuestados indicaron que reclutar amigos y familiares para apoyo emocional ayudaría a garantizar que mantengan hábitos de consumo responsable.

“Habiendo identificado estos soportes básicos, ahora podemos diseñar intervenciones de precisión que pueden ser implementadas por médicos, universidades e incluso por padres”, comentó Sharma. “Cualquiera puede aplicar estos principios para crear un cambio positivo duradero”.

El estudio también analizó la disposición general de los participantes para iniciar y mantener hábitos de consumo responsable o la abstinencia. En comparación con los hombres, las mujeres estaban un 38 por ciento más dispuestas a iniciar o intentar beber de forma responsable y un 49 por ciento más dispuestas a mantener esos hábitos.

Los estudiantes universitarios no blancos estaban un 41 por ciento más dispuestos a iniciar comportamientos de consumo responsable que los blancos y un 96 por ciento más estaban dispuestos a mantener esos hábitos.

Cada grupo también expresó un mayor grado de disposición para iniciar el cambio que para mantener esos nuevos comportamientos. La disposición de los hombres a mantener un cambio de comportamiento fue 32 por ciento menor que su disposición a iniciar un consumo responsable. Las mujeres expresaron una reducción ligeramente menor del 27 por ciento.

Lo más sorprendente es que, en comparación con los blancos, que en general tuvieron una reducción del 33 por ciento en la disposición a mantener el consumo responsable de alcohol, los que no eran blancos solo tuvieron una reducción del siete por ciento en la disposición a mantener esos hábitos.

“Beber es menos una norma cultural aceptada entre las mujeres y los no blancos, por lo que esos grupos están más inclinados a cambiar sus comportamientos”, señaló Sharma.

“Convencer a los hombres blancos para que adopten niveles de consumo más moderados y responsables parece ser el mayor desafío en este momento”.

El estudio aparece en el Journal of the American Osteopathic Association.

Fuente: Asociación Americana de Osteopatía/EurekAlert

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