SALUD MENTAL

Un nuevo estudio aporta más evidencias de que la actividad física puede beneficiar la memoria

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Un nuevo estudio de la Universidad de Boston encontró que los adultos mayores que caminan o trotan tienen un mejor desempeño en las tareas de memoria que los que son más sedentarios.

El estudio, examinó la relación entre la actividad física, la memoria y la cognición en adultos jóvenes y viejos

Los investigadores dieron seguimiento a 29 adultos jóvenes (edades 18-31) y 31 adultos mayores (edades 55-82). Cada participante llevaba un pequeño dispositivo llamado ActiGraph, el cual registra información que incluye el número de pasos que cada uno da, que tan vigorosos son los pasos y cuánto tiempo se invirtió en ellos.

Los participantes también completaron pruebas neuropsicológicas para evaluar su memoria, la planificación y la capacidad para resolver problemas. Además de las tareas neuropsicológicas  los sujetos de estudio participaron en una tarea de laboratorio en el que tuvieron que  asociar caras con nombres.

Los investigadores encontraron que los adultos mayores que caminaron más por día tenían un mejor rendimiento de la memoria.

En los adultos jóvenes, el número de pasos realizados no se asoció con un mejor rendimiento de su memoria.

Según los investigadores estos resultados demuestran que los efectos de la actividad física se extienden a la memoria a largo plazo. Generalmente la falta de actividad física puede deteriorar la memoria en la vejez así como en la enfermedad de Alzheimer.

La identificación de la actividad física como un factor protector para la demencia es un gran descubrimiento ya que en la actualidad la gran población de baby boomers está en la transición a la vejez.

“Nuestros resultados de que la actividad física se asocia positivamente con la memoria es muy útil por una variedad de razones”, dijo el autor principal del estudio el Dr.Scott Hayes. “Todo el mundo sabe que la actividad física es un componente crítico para evitar la obesidad y las enfermedades relacionadas con el cardiovascular.

“Sabiendo que la falta de actividad física puede influir negativamente en sus capacidades de memoria será una pieza adicional de información para motivar a la gente a mantenerse más activa”, dijo el Dr.Scott Hayes.

Los autores del estudio  señalan que mantenerse físicamente activo puede tomar una variedad de formas de programas de ejercicios formales tales como caminar o subir las escaleras.

“Se necesita más investigación para explorar los mecanismos específicos de cómo la actividad física puede afectar positivamente la estructura y función del cerebro, así como para aclarar el impacto de los programas específicos de ejercicio (por ejemplo, resistencia, actividades aeróbicas o de entrenamiento combinado) o la dosis de ejercicio (frecuencia, intensidad, duración) en una gama de funciones cognitivas “, añadió Hayes.

Los autores hacen hincapié en que la medición objetiva de la actividad física es un componente clave de este estudio, ya que la mayoría de los estudios hasta la fecha han utilizado cuestionarios de auto-reporte, que pueden verse afectados por las fallas de la memoria o sesgos.

Fuente: Journal of the International Neuropsychological Society

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