Un nuevo estudio confirma que el poder corrompe

La idea de que el poder corrompe es algo en lo que están de acuerdo muchas personas. Pero ¿es cierta esta creencia?. Para comprobar esto científicamente un equipo de investigadores de la Universidad de Lausana en Suiza, ha abordado esta candente cuestión en un estudio cuyos resultados han causado bastante conmoción.

La cuestión es muy conocida por los electores de bastantes países. Cuando eligen a un candidato para un nuevo gobierno, los electores basan su decisión en varios factores, y normalmente buscan políticos con características deseables tales como la honradez y la fiabilidad. Sin embargo, una vez los políticos están en el poder, ¿podemos confiar en que lo ejercerán de manera honesta, o sea sirviendo a los intereses de la gente en vez de a intereses propios y de una minoría bajo la lacra de la corrupción?

Para investigar si el poder corrompe, los investigadores de este estudio utilizaron métodos para distinguir entre diversos factores envueltos en la corrupción, y para aclarar si el poder es capaz de corromper o si lo único que sucede es que las personas corruptas procuran por todos los medios llegar al poder y lo consiguen más a menudo de lo que querríamos.

Después de completar tests psicométricos para medir las diferencias en varias cualidades individuales, incluyendo la honestidad, los participantes se sometieron a un experimento, conocido como el Juego del Dictador, donde a los sujetos de estudio se les da el control completo de las decisiones acerca de qué pueden gastar para ellos y sus seguidores. Los líderes tenían la oportunidad de tomar decisiones prosociales o antisociales, estas últimas resultando en menos beneficios totales para el grupo pero aumentando las ganancias del líder.

Los primeros resultados mostraron que los sujetos en los que se midió el nivel más bajo de honestidad exhibieron un comportamiento más corrupto. Lo inquietante es que, conforme fue pasando el tiempo, incluso aquellos que inicialmente obtuvieron puntuaciones altas en su grado de honestidad, no quedaron protegidos de los efectos corruptores del poder.

Parece por tanto que, aunque los corruptos se afanan por engañarnos y llegar al poder, este además tiene un efecto corruptor que no podemos pasar por alto. Así pues, resulta vital crear mecanismos de control más férreos que los existentes en la actualidad en las naciones con grandes problemas de corrupción en sus clases dirigentes.

Mayor transparencia de las cuentas públicas, mayor control por la ciudadanía de las decisiones políticas susceptibles de estar influidas por la corrupción, y otras medidas, podrían permitir detectar cuándo alguien se ha vuelto corrupto y hay que apartarle de inmediato del poder.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com

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