LABORAL

Un trabajo desafiante puede proteger a nuestro cerebro a medida que envejecemos

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Las personas cuyos trabajos requieren más de hablar, desarrollar estrategias, resolución de conflictos y tareas de gestión pueden experimentar una mejor protección en la memoria y contra el deterioro del pensamiento en la vejez, de acuerdo con un nuevo estudio.

“Nuestro estudio es importante porque sugiere que el tipo de trabajo que realice uno a lo largo de nuestra carrera puede tener aún más importancia en nuestra salud cerebral que la educación”, dijo la autora del estudio, la Dra. Francisca S. Entonce, de la Universidad de Leipzig, en Alemania.

Para el estudio, a 1.054 personas mayores de 75 se les aplicaron pruebas que medían sus habilidades de memoria y pensamiento cada seis meses durante ocho años.

Los investigadores también preguntaron a los participantes en el estudio acerca de su historial de trabajo, y luego se clasificaron las tareas en tres grupos: ejecutivo, verbal y fluido.

Los investigadores dijeron que algunos ejemplos de tareas ejecutivas están programar el trabajo, el desarrollo de estrategias y resolver conflictos. Ejemplos de tareas verbales están evaluar e interpretar información, mientras que las tareas de fluidos se consideraron los que incluyen datos de atención y análisis selectivos.

Las habilidades de memoria y pensamiento fueron examinados a través de un ensayo clínico, el Mini Examen del Estado Mental (MMSE). En esta prueba, una pequeña disminución de puntos puede indicar un déficit clínicamente relevante, de acuerdo con los investigadores.

El estudio encontró que las personas cuyas carreras incluyen el nivel más alto de los tres tipos de tareas anotadas y también obtuvieron los puntajes más altos en las pruebas de pensamiento y memoria.

Las personas con el más alto nivel de los tres tipos de tareas también tuvieron la tasa más lentas de deterioro cognitivo, de acuerdo con las conclusiones del estudio.

Además durante los ocho años que se llevó a cabo el estudio, su tasa de descenso fue la mitad de la tasa de los participantes con un bajo nivel de las tareas de trabajo mentalmente exigente.

Los desafíos en el trabajo son de hecho un elemento positivo, que acumulan reservas  mentales de una persona en el largo plazo por consecuencia vale la pena que busquemos tareas desafiante dentro o fuera de nuestras labores para proteger a nuestro cerebro a medida que envejecemos

Fuente: Revista Neurology

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