Una canción favorita desencadena un patrón común de actividad cerebral en diferentes personas

Los hallazgos, publicados en Scientific Reports, podrían explicar por qué diferentes personas describen sentimientos y recuerdos similares al escuchar su pieza musical favorita, no importando si es música  clásica, rock, country o cualquier otro género.

En este estudio se describe como los primeros acordes de una canción favorita desencadenan un patrón común de actividad cerebral, independientemente de la persona que disfrute de la melodía.

Para entender por qué la gente tiene experiencias comparables, el equipo de investigadores de este estudio evaluó las diferencias en las redes funcionales del cerebro (utilizando imágenes de resonancia magnética funcional) en 21 personas que escucharon diferentes tipos de música.

Los científicos identificaron modelos consistentes de la conectividad cerebral asociada a las canciones favoritas y demostraron que un circuito importante en los pensamientos introspectivos se conecta más cuando se escucha la música preferida.

Aunque todavía no se entiende  completamente lo que hace la DMN, es probable que tenga un papel importante en la determinación de quiénes somos y cómo encajamos en el mundo.

Según los autores, los resultados fueron inesperados “dado que las preferencias musicales son fenómenos individualizados y que la música puede variar mucho en complejidad rítmica, presencia o ausencia de la letra, consistencia, etc.”.

El trabajo pone de manifiesto que la escucha de una canción favorita altera la conectividad entre las áreas cerebrales auditivas y el hipocampo, una región responsable de la memoria y la consolidación de las emociones.

Los expertos comprobaron así que al oír las melodías favoritas se produce una desconexión de las áreas de procesamiento de sonido del cerebro en las zonas de codificación de la memoria de dicho órgano.

Esto se debe probablemente a que al escuchar nuestra música favorita, no estamos creando nuevos recuerdos. Más bien, estamos aprovechando recuerdos y viejas emociones.

Para los autores, estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones en la terapia musical, sobre todo en la elección apropiada de la música capaz de involucrar a los circuitos cerebrales dañados.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com 

 

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