Demencia ligada a mala alimentación

Demencia ligada a mala alimentación

Un nuevo estudio científico encontró que consumir grandes cantidades de alimentos ultraprocesados podría afectar negativamente la capacidad de atención y aumentar el riesgo de desarrollar demencia, incluso en personas que mantienen una alimentación saludable en otros aspectos. La investigación fue publicada en la revista científica Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring.

Los alimentos ultraprocesados son productos fabricados industrialmente con ingredientes refinados y numerosos aditivos, como colorantes, saborizantes y conservadores artificiales. Entre ellos se encuentran refrescos, botanas empaquetadas, comida rápida y platillos preparados. Según los investigadores, estos alimentos representan actualmente una gran parte de la dieta diaria en muchos países.

El estudio analizó a más de 2,000 adultos australianos de entre 40 y 70 años, quienes no presentaban demencia ni enfermedades neurológicas al inicio de la investigación. Los científicos evaluaron sus hábitos alimenticios y realizaron pruebas cognitivas para medir habilidades como atención, velocidad de procesamiento y memoria.

Los resultados mostraron que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se relaciona con una menor capacidad de concentración y atención. Incluso un pequeño incremento diario, equivalente a añadir una bolsa de papas fritas a la dieta, se asoció con peores resultados en pruebas cognitivas. Además, las personas con mayor consumo presentaron un mayor riesgo de desarrollar demencia en el futuro.

Un hallazgo importante fue que estos efectos negativos aparecieron incluso en personas que seguían dietas consideradas saludables, como la dieta mediterránea. Esto sugiere que el problema no solo radica en la falta de alimentos nutritivos, sino también en el propio procesamiento industrial de los productos.

Los investigadores explican que el ultraprocesamiento puede destruir componentes naturales de los alimentos e introducir sustancias que afectan al organismo y al cerebro. También señalan que algunos aditivos podrían alterar las bacterias intestinales, lo que tendría impacto en la salud cerebral.

Aunque el estudio no demuestra una relación directa de causa y efecto, sí fortalece la evidencia de que reducir el consumo de alimentos ultraprocesados podría ser beneficioso para mantener una buena salud mental y cognitiva a largo plazo. Los científicos planean continuar investigando cómo estos alimentos influyen en el cerebro y qué medidas pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia.

Referencias:           

Título: Ultra-processed food intake, cognitive function, and dementia risk: A cross-sectional study of middle-aged and older Australian adults.

Autores: Barbara R. Cardoso, Euridice Martinez Steele, Barbara Brayner, Xinyi Yuan, Lisa Bransby, Hannah Cummins, Yen Ying Lim, and Priscila Machado.

Publicado en: Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring.

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