El embarazo transforma el cerebro

El embarazo transforma el cerebro

El embarazo y el período posparto provocan cambios profundos en el cuerpo de la mujer, y una nueva investigación muestra que estas transformaciones se extienden al cerebro. Un estudio longitudinal pionero publicado en Nature Communications ha trazado un mapa de los cambios en la estructura cerebral que ocurren desde antes del embarazo hasta el período posparto. Los hallazgos revelan un patrón en forma de U del volumen de materia gris, con reducciones durante el final del embarazo seguidas de una recuperación parcial después del parto. Estos cambios, que están vinculados a fluctuaciones hormonales, tienen implicaciones significativas para el bienestar psicológico materno y el apego al recién nacido.

Si bien estudios anteriores habían observado cambios estructurales en el cerebro durante el embarazo, estos a menudo estaban limitados por tamaños de muestra pequeños, marcos temporales incompletos o falta de datos hormonales y psicológicos. Además, gran parte de la investigación se había centrado en modelos animales, lo que dejaba dudas sobre cómo se trasladarían estos hallazgos a los seres humanos.

El equipo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón y el Instituto de Investigación Hospital del Mar, junto con otras instituciones internacionales, se propuso construir una imagen integral del cerebro materno examinando sus cambios a lo largo de todo el período perinatal, desde antes de la concepción hasta seis meses después del parto. Su objetivo era investigar cómo estos cambios cerebrales se correlacionan con las fluctuaciones hormonales que son un sello distintivo del embarazo y el posparto, así como cómo estos cambios afectan la salud mental materna y el apego con el bebé.

“La maternidad desencadena profundos cambios neurobiológicos y psicológicos, pero sorprendentemente estos siguen siendo poco estudiados. Esta brecha existe en parte debido a sesgos históricos en la investigación, restricciones éticas para estudiar a mujeres embarazadas y los desafíos de integrar metodologías multidisciplinarias. Nuestro estudio pretende abordar estas limitaciones y avanzar en la comprensión de las adaptaciones cerebrales maternas”, explicó el autor principal, Oscar Vilarroya, director de investigación de la UAB.

Los investigadores llevaron a cabo un estudio longitudinal en el que participaron 127 madres primerizas de la zona de Barcelona, ​​a las que siguieron desde antes de la concepción hasta seis meses después del parto. Las participantes se sometieron a cinco sesiones de resonancia magnética: antes del embarazo, a las 18 y 34 semanas de gestación, y uno y seis meses después del parto. El diseño permitió a los investigadores utilizar la estructura cerebral de cada participante antes del embarazo como base de comparación.

Además de las imágenes, los participantes proporcionaron muestras de orina para medir los niveles hormonales y completaron cuestionarios para evaluar el bienestar psicológico y el apego maternal. Para aislar los efectos del embarazo de la crianza o de factores no relacionados, el estudio también incluyó dos grupos de control: 20 madres no gestantes (parejas femeninas de las madres gestantes) y 32 mujeres sin hijos.

Los datos de las imágenes se centraron en el volumen de materia gris, un indicador clave de los cambios estructurales del cerebro. Los investigadores observaron una clara trayectoria en forma de U en el volumen de materia gris entre las madres gestantes. El volumen de materia gris disminuyó ya en el segundo trimestre, alcanzó su punto máximo al final del embarazo y se recuperó parcialmente a los seis meses después del parto. Estos cambios fueron más prominentes en las regiones cerebrales asociadas con las redes del modo predeterminado y frontoparietal, áreas vinculadas con la cognición social y la toma de decisiones.

Es importante destacar que los cambios fueron exclusivos de las madres gestantes y no se observaron en las madres no gestantes ni en las mujeres sin hijos, lo que sugiere que los factores específicos del embarazo, más que las experiencias generales de crianza, impulsan estas adaptaciones cerebrales.

El estudio también reveló un fuerte vínculo entre los cambios en la materia gris y las fluctuaciones hormonales. Dos estrógenos, el sulfato de estriol y el sulfato de estrona, siguieron una trayectoria en forma de U inversa, aumentando durante el embarazo y cayendo en picado después del parto. El grado de reducción del volumen de la materia gris y la recuperación posterior reflejaron estrechamente estos patrones hormonales, lo que indica que los estrógenos probablemente desempeñan un papel fundamental en el impulso de la remodelación cerebral observada.

“El embarazo transforma el cerebro, ya que el 94% de la materia gris experimenta una reducción de volumen de hasta un 5%, seguida de una recuperación parcial después del parto”, explicó Vilarroya. “Estos cambios se producen en regiones vinculadas a la cognición social, influenciadas por cambios hormonales”.

Más allá de los cambios estructurales, los investigadores exploraron las implicaciones psicológicas de estas adaptaciones. Encontraron que una mayor recuperación del volumen de materia gris durante el período posparto se asociaba con un apego materno más fuerte a los seis meses posparto, en particular con niveles más bajos de hostilidad hacia el bebé.

“Curiosamente, una recuperación más fuerte de la materia gris después del parto se asocia con un mayor vínculo entre madre e hijo, lo que subraya la interacción entre la estructura cerebral, las hormonas y el comportamiento”, dijo Vilarroya.

El bienestar materno mediaba esta relación, lo que sugiere que el proceso de recuperación no solo favorece el apego, sino que también mejora la salud mental en general. Estos hallazgos destacan que la remodelación del cerebro durante el embarazo y el posparto es un proceso adaptativo que prepara a las madres para las demandas psicológicas y conductuales del cuidado.

La investigación representa un gran paso adelante en la comprensión de cómo el embarazo transforma el cerebro. Al vincular los cambios estructurales del cerebro con la dinámica hormonal y el apego materno, arroja luz sobre la compleja interacción entre la biología y el comportamiento durante la transición a la maternidad. Los estudios futuros se basarán en estos hallazgos para explorar cómo estos cambios influyen en la crianza, la función cognitiva y la salud mental a largo plazo, ofreciendo una imagen más completa del cerebro materno.

“Nuestro objetivo es descubrir la compleja interacción de factores neurobiológicos, hormonales, inmunológicos y psicológicos durante la transición a la maternidad, contribuyendo tanto a la comprensión científica como a la atención de la salud materna”, afirmó Vilarroya. “Este estudio pone de relieve la necesidad de reconocer el embarazo como un período crítico para la plasticidad cerebral y el bienestar materno, con implicaciones para la crianza y la dinámica familiar”.

Fuente: Nature Communications

Articulo original:

Título: Pregnancy entails a U-shaped trajectory in human brain structure linked to hormones and maternal attachment.

Autores: Camila Servin-Barthet, Magdalena Martínez-García, María Paternina-Die, Luis Marcos-Vidal, Daniel Martín de Blas, Anna Soler, Olha Khymenets, Daniel Bergé, Gemma Casals, Pilar Prats, Oscar J. Pozo, Clara Pretus, Susana Carmona y Oscar Vilarroya.

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