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¿Cómo evitar las muletillas en una conversación?

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Curación de Contenido por Gloria Remírez

Redacción


Lunes, 20 de Enero de 2020

Psicología

Sin darnos cuenta, la mayoría de nosotros, cuando conversamos, repetimos sin cesar ciertas palabras a las que denominamos muletillas. Se trata de palabras o expresiones que decimos como un simple hábito, y que pueden servirnos inconscientemente en diversas situaciones.

Por ejemplo, utilizamos muletillas para evitar pausas demasiado largas cuando tratamos de elaborar un discurso coherente (mmm, ah, o sea…), para preparar su exposición (pero te digo una cosa…), para dar énfasis a lo que decimos (vaya que sí), en forma de pregunta para mantener la atención del que nos escucha (¿me entiendes?), como recurso que parezca elevar nuestro nivel discursivo (en cualquier caso…), etc.

Esta forma de hablar pasa un tanto desapercibida por el protagonista, pero puede llamar la atención del oyente, a veces negativamente, ya que cuando entablamos una conversación, los participantes sincronizamos en cierto modo nuestros cerebros. Si lo que deseamos es evitar que alguien repita esas palabras, esas muletillas, existen varios consejos que podrían servir para solucionar ese problema.

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(Foto: Pixabay)

Evitando las muletillas

Una buena forma de ser conscientes de ello es grabarnos a nosotros mismos, por ejemplo con el teléfono móvil, para escucharnos después, de modo que podamos comprobar de primera mano cómo nos desempeñamos en una conversación. Así veremos en qué nos repetimos, cómo y por qué.

Por otro lado, la mayoría de las muletillas se insertan para acortar las pausas, antes de que se nos ocurra qué decir a continuación. Para evitarlo, es bueno prestar atención y, al contrario, forzar dichas pausas silenciosas, conscientemente, dedicando ese espacio de tiempo a pensar antes de emitir nuestra siguiente idea. Una pausa llama menos la atención que una muletilla y se antojará más breve al oyente de lo que realmente pueda ser.

Este ejercicio ocasionará que con el tiempo las propias pausas se acorten, pues habremos agilizado nuestra forma de pensar en lo que vamos a decir, no dedicando tiempo a la muletilla, que realmente es un estorbo.

También es interesante modular nuestra voz (proyectándola o variando su tono y su nivel) mientras hablamos, dando énfasis con ello a nuestras expresiones. Esto hace más atractivo nuestro discurso y nos dará confianza. (Fuente: NCYT Amazings)