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¿Cuáles son las formas de lidiar con las personas egoístas?

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El egoísmo puede aparecer de muchas formas en la vida cotidiana, pero cualquiera que sea el comportamiento, las personas egoístas creen fundamentalmente que tienen más derecho que las demás personas. No existe una “participación justa” con ellos, porque la idea de compartir es ajena a su propia naturaleza. Sin embargo, ¿hay alguna manera de hacer que incluso las personas más codiciosas actúen en nombre de los demás?

Según Bence Bago y sus colegas (2020) de la Universidad de Toulouse Capitole, puede ser teóricamente posible hacerlo a través de un mecanismo de “corrección deliberativa”, en el que se les presenta la oportunidad de redimirse dándoles la oportunidad de pensar antes de actuar. Agregar a esto algún incentivo para comportarse de una manera más desinteresada y prosocial, y tal vez apaguen el interruptor del egoísmo y activen el botón de encendido para ser más generosos.

En un experimento ingeniosamente diseñado, investigadores franceses colocaron a sus participantes en juegos simulados destinados a moldear sus decisiones de actuar de manera egoísta frente a prosocial. En estos juegos simulados, un participante debe tomar una decisión sobre cómo dividir el “dinero” experimental con un participante anónimo pero simulado.

En una versión del juego (“Dictador”) el participante es el que toma la decisión. En la segunda versión (“Ultimatum”), la oferta se le hace al participante. El incentivo para ofrecer o aceptar una división desigual del dinero proviene de la condición establecida por el experimentador de que la negativa a cooperar podría resultar en que nadie reciba el dinero en absoluto. Su trabajo, como participante, es equilibrar su propio interés (conseguir tanto dinero como pueda) con la opción de quedarse con las manos vacías. Las variaciones de este diseño de juego básico implicaron que los participantes tomaran decisiones que beneficiarían o dañarían el “bien público”, en el sentido de que algunas decisiones llevarían a que se donara dinero a un fondo común en lugar de a uno u otro participante.

Para expresar esta situación experimental en términos más cotidianos, considere las decisiones que toma cuando alguien le ofrece 10 galletas y le sugiere que las comparta con un amigo. La única condición impuesta a esta oferta es que, si ofrece muy pocas galletas, nadie recibe ninguna. Tiene uno que averiguar cuántos son “equitativos” más allá de una simple división 50-50.

Para obligar a los participantes a tomar decisiones rápidas e intuitivas, los experimentadores configuraron el juego para que los jugadores tomaran sus decisiones en condiciones de alta carga cognitiva (tener que completar una tarea mental desafiante). En la condición de corrección deliberativa, no hubo tal presión y los participantes pudieron tomar una decisión menos apresurada.

Los participantes en el conjunto de siete estudios que siguieron este esquema básico eran estudiantes de pregrado en una universidad húngara o examinadores en línea de países de habla inglesa. También se evaluó su capacidad de lectura para asegurarse de que pudieran entender las instrucciones para su variante específica del juego que estaban jugando.

Con todos estos controles experimentales en su lugar, el equipo de investigación podría abordar la cuestión de cómo frenar las tendencias innatamente egoístas o desinteresadas de las personas. Desafortunadamente, ninguna cantidad de tentación experimental para actuar desinteresadamente en realidad cambió las decisiones que los egoístas innatos tomaron mientras jugaban. Tener más tiempo para decidir si beneficiarse a sí mismos, al otro participante o al “bien mayor” no hizo ninguna diferencia en la forma en que los participantes distribuyeron las recompensas experimentales. Se comportaban de la misma forma, tanto si tenían carga cognitiva como si no.

Al describir este hallazgo, Bago comenta en su articulo que hay que tener en cuenta que en lugar de hacer correcciones después de tener más tiempo, “es mucho más probable que la elección final egoísta o prosocial de uno ya haya sido seleccionada en la etapa de respuesta inicial” (p. 5) … haciendo que el modelo de corrección deliberativa sea uno que “no presenta un modelo psicológico viable de comportamiento prosocial ”(p. 12).

La triste conclusión del estudio franco-húngaro es que las personas tomarán sus decisiones, ya sea de manera egoísta o altruista, sobre la base de sus primeras reacciones innatas. Como sugieren Bago y sus colaboradores, las personas que intentan sacar a relucir los mejores motivos del público estarán mejor si intentan influir en esas decisiones iniciales e intuitivas que la gente tiende a tomar en lugar de torcer sus decisiones después del hecho. Es difícil sacarlos de esta reacción inicial.

Sin embargo, otra forma de ver los hallazgos es considerar las divisiones porcentuales de las elecciones que hicieron los participantes en las condiciones del estudio. Más personas tomaron decisiones egoístas (alrededor del 46%) que elecciones prosociales (38%), pero las probabilidades de elegir la opción prosocial eran más altas (alrededor del 54%) cuando la elección que tenían que hacer implicaba recibir en lugar de dar recompensas (el “Ultimatum “condición).

Armado con estos datos, considere lo que podría hacer para alentar a las personas a comportarse de manera menos egoísta si su impulso es tomar más que dar. Hay que preguntarles a esas personas egoístas si les gustaría dividir un regalo para una ocasión festiva, y cuando llegue el momento de lavar los platos, presénteles las opciones de “lavar” o “secar”.

En resumen, es posible que la mejor manera de manejar a las personas egoístas en su vida no sea esperar que cambien por sí mismos, sino darles la oportunidad de comportarse de manera menos egoísta. Superar el egoísmo innato de alguien puede ser una empresa ambiciosa, pero en las circunstancias adecuadas podría ayudarlo a tomar decisiones más prosociales y potencialmente satisfactorias.

Fuente: Universidad de Toulouse Capitole

Referencia:

Bago, B., Bonnefon, J.-F., & De Neys, W. (2020, October 29). Intuition rather than deliberation determines selfish and prosocial choices. Journal of Experimental Psychology: General. Advance online publication. http://dx.doi.org/10.1037/xge0000968

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