Muévete y siéntete mejor

Muévete y siéntete mejor

Un amplio análisis internacional sugiere que la actividad física cotidiana está relacionada con una mayor energía, más emociones positivas y una mejor sensación general de bienestar. El estudio, publicado en Nature Human Behaviour, también encontró que la relación funciona en ambos sentidos: cuando las personas se sienten mejor y con más energía de lo habitual, tienden a realizar más actividad física posteriormente.

La investigación, dirigida por Johanna Rehder, de la Universidad de Salzburgo, analizó 67 conjuntos de datos de 14 países, con información de 8,223 participantes. Durante periodos de entre uno y cien días, los participantes utilizaron dispositivos que registraban objetivamente sus movimientos y recibieron encuestas en sus teléfonos para informar cómo se sentían en distintos momentos. En total, se reunieron más de 321,000 evaluaciones de bienestar vinculadas a casi un millón de horas de mediciones de actividad.

Los investigadores estudiaron cinco aspectos del bienestar: emociones positivas, emociones negativas, sensación general de bienestar, energía y calma. Los resultados mostraron que, dentro de una misma persona, realizar más actividad física de lo habitual se relacionaba especialmente con sentirse más despierta, alerta y llena de energía. Por ejemplo, pasar de estar sentado a caminar se asoció con un aumento de la sensación de energía, así como con más sentimientos positivos y bienestar general.

Sin embargo, la actividad física no se relacionó de manera consistente con una reducción de emociones negativas como tristeza o ansiedad. Tampoco significó necesariamente sentirse más tranquilo: las personas activas reportaron en ocasiones menor sensación de calma, posiblemente porque el movimiento incrementa la activación y el estado de alerta.

El estudio también encontró diferencias entre las personas. Factores como la edad, el índice de masa corporal, el sexo y si la actividad se realizaba entre semana o durante el fin de semana influyeron parcialmente en la intensidad de las asociaciones.

Los autores destacan que la actividad física cotidiana no se limita al ejercicio formal. Caminar, desplazarse, realizar tareas domésticas o simplemente levantarse y moverse también forman parte de ella.

Es importante señalar que se trató de un análisis observacional. Por ello, los resultados muestran asociaciones, pero no permiten afirmar que la actividad física cause directamente una mejora del estado de ánimo ni que sentirse mejor sea la causa de realizar más actividad.

En conjunto, la investigación refuerza la idea de que movernos más durante el día puede estar estrechamente relacionado con sentirnos con mayor energía y bienestar, incluso cuando ese movimiento no forma parte de una rutina de ejercicio estructurada.

Referencias:           

Título: An Individual Participant Data Meta-analysis of How Physical Activity Relates to Affective Well-being in Daily Life.

Autores: Johanna Rehder, Irina Timm, Gesa Berretz, Iris Reinhard, Andreas B. Neubauer, Onur Güntürkün, Keisuke Takano, Walter Bierbauer, Miriam Cabrita, Matthew Bourke, Joshua Smyth.

Publicado en: Nature Human Behaviou.

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