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El bienestar emocional es clave para prevenir la obesidad en la población infanto-juvenil

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Curación de Contenido por Gloria Remírez

Las tasas de obesidad en la población infantil y adolescente de 5 a 19 años se han multiplicado por 10 a nivel mundial, desde 1975 hasta 2016. Si esta tendencia se mantiene, en 2022, la población infantil y adolescente con obesidad infantil a nivel mundial superará a la que tiene bajo peso para la edad.

Así lo advierte UNICEF en un informe, elaborado en colaboración con la Gasol Foundation, sobre malnutrición, obesidad infantil y Derechos de la Infancia en España.

Tal y como indica en el documento, cada vez hay una mayor preocupación por la generalización de fenómenos como el sobrepeso y la obesidad, siendo esta, de acuerdo con la OMS, uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Incluso los niños que se enfrentan al hambre y la inseguridad alimentaria, pueden tener un mayor riesgo de sufrir sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles en etapas posteriores de la vida.

Así, según alerta UNICEF, el exceso de peso afecta los derechos de niños, niñas y adolescentes y es un factor de riesgo determinante de enfermedades no transmisibles (ENT), como la diabetes tipo 2, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos músculo-esqueléticos, entre otras.

La obesidad está también asociada al incremento de la tensión arterial, indicadores tempranos de problemas cardíacos y resistencia a la insulina. A su vez, se relaciona con múltiples problemas psicológicos y sociales, como un peor rendimiento escolar, menor productividad laboral en la vida adulta y un descenso en la probabilidad de conseguir empleo. Por ende, aumenta la posibilidad de sufrir discriminación, estigmatización y acoso escolar, pudiendo causar trastornos psicológicos relacionados con la baja autoestima.

Se estima que en Europa, cerca del 25% de los escolares presentan exceso de peso. En España, concretamente, los datos procedentes de distintos estudios europeos coinciden en que la obesidad y el sobrepeso infantiles son un problema de salud con un alto impacto en nuestro país: el estudio NCD Risk Factor Collaboration de 2017, que recopila más de 2.400 encuestas a nivel mundial desde 1975, sitúa a España (junto con Grecia, Malta e Italia) entre los países de la OCDE con mayor porcentaje de sobrepeso infantil y adolescente, con un crecimiento sensible desde 1990, del 38%. Asimismo, según estimaba ya en 2005 la Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), los costes directos e indirectos asociados a la obesidad suponen un 7% del gasto sanitario total en nuestro país, lo que representaba en su momento unos 2.500 millones de euros anuales.

En esta misma línea, aunque las cifras de ejercicio físico entre niños, niñas y adolescentes parecen haberse elevado en los últimos diez años, aún están por debajo de la recomendaciones internacionales. El excesivo tiempo dedicado a las pantallas (TV, ordenadores, teléfonos y tabletas), junto con la escasa disponibilidad de espacios (por ejemplo, parques) e instalaciones deportivas adecuadas, seguras y accesibles, son otros factores que forman parte de nuestro entorno actual y que contribuyen notablemente a esta situación.

Para UNICEF, la prevención (y en su caso, al tratamiento) del sobrepeso y la obesidad infantil se construye desde las elecciones personales y el nivel  familiar hasta la dimensión internacional, desde los hábitos de alimentación en casa o la realización de actividad física, hasta los sistemas de producción y comercialización de alimentos, pasando por las normativas nacionales e internacionales y la intervención desde los sistemas educativos, de salud o de protección social.

A este respecto, el informe recoge una serie de recomendaciones sobre hábitos saludables y orientaciones para impulsar el bienestar emocional en la infancia, tales como, crear un espacio seguro, de confianza y respeto, empatizar y escuchar, comunicarse asertivamente, mantener rutinas diarias, reducir el uso de pantallas y practicar actividades de ocio en familia, etc.

En relación con estas recomendaciones, el informe subraya la importancia de garantizar un entorno afectivo seguro y promover la resiliencia como aspectos esenciales para conseguir un adecuado bienestar emocional de la población infantil y adolescente, que es “clave para prevenir la obesidad infantil”.

Se puede acceder al informe desde la página Web de UNICEF, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Malnutrición, obesidad infantil y derechos de la infancia en España 

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