SOCIAL

¿El comportamiento de maldad es innato o aprendido?

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

¿Las personas nacen siendo malas? ¿O aprenden comportamientos malos de las personas que los rodean, lo que significa que es posible que cambien para mejorar?

Un nuevo estudio muestra que la forma en que percibimos el mal comportamiento de las personas ya sea biológico e innato o potencialmente cambiante, afecta la forma en que los percibimos y los tratamos.

El estudio, de investigadores de la Universidad de Columbia, descubrió que los adultos están menos dispuestos a ser condescendientes  con personas “malas” cuyas características morales se atribuyen a una fuente biológica innata. Son más propensos a ser generosos con los individuos cuando se los enfoca en explicaciones de “maldad” moral que sugieren un potencial de cambio.

A diferencia de los adultos, los niños no parecían distinguir entre personajes cuyas características morales se describían de diferentes maneras, descubrió el estudio.

“Si las personas quieren quitar algo de este estudio y aplicarlo a sus propias vidas, deben de tener en cuenta cómo hablan sobre los demás y sus transgresiones”, dijo Larisa Heiphetz, profesora asistente de psicología e investigadora principal del estudio. “Las personas a menudo encuentran transgresiones morales, ya sea en el comportamiento de los demás o en el propio. Este estudio revela que la forma en que tratamos a esas personas puede verse fuertemente influenciada por la forma en que otros describen sus transgresiones”.

Para aprender cómo las personas perciben la bondad y la maldad moral, Heiphetz y un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia preguntaron a niños y adultos qué pensaban acerca de una variedad de características moralmente buenas y moralmente malas.

Descubrieron que tanto los niños como los adultos tenían más probabilidades de decir que la bondad, en lugar de la maldad, era algo con lo que las personas nacían y una parte fundamental e inmutable de quiénes son. En ambos grupos, la maldad era más probable que se percibiera como algo que puede mejorar con el tiempo.

Eso llevó a Heiphetz a preguntarse si había alguna consecuencia asociada con esta percepción, por lo que les dio a los niños y adultos recursos materiales, incluyendo calcomanías y billetes de lotería, y les habló sobre parejas de personas ficticias que tenían las mismas características morales “malas”, pero por diferentes razones: una fue descrita de una manera esencialista – nacido mal – y la otra de una manera no esencialista – mala como resultado del comportamiento que aprendieron de otras personas en sus vidas.

Cuando se les pidió a los participantes del estudio que compartieran sus posesiones con los personajes, los niños compartieron por igual, pero los adultos compartieron más recursos con el personaje descrito como malo debido al comportamiento aprendido, con el potencial de cambiar.

Cuando a los participantes del estudio se les dijo que ninguno de los personajes ficticios cambiaría para mejor, los adultos aún compartían más recursos con el personaje que se había descrito que había aprendido el comportamiento.

El estudio fue publicado en el Journal of Experimental Psychology: General.

Fuente: Universidad de Columbia

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