Un estudio publicado en la revista Emotion analizó cómo las habilidades cognitivas influyen en la capacidad para regular las emociones a lo largo de la vida. Los investigadores evaluaron a 286 adultos de entre 25 y 85 años para conocer qué tipo de capacidades mentales favorecen una mejor gestión emocional.
El estudio distingue dos tipos de habilidades cognitivas. La cognición fluida es la capacidad de pensar con rapidez, resolver problemas nuevos y adaptarse a situaciones cambiantes. Suele disminuir con la edad. En cambio, la cognición cristalizada corresponde a los conocimientos, la experiencia y las habilidades acumuladas a lo largo de la vida, las cuales tienden a mantenerse o incluso aumentar con los años.
Para la investigación, los participantes realizaron pruebas cognitivas y posteriormente observaron videos diseñados para provocar emociones como tristeza, asco, diversión y satisfacción. En algunos casos debían reducir sus emociones negativas y, en otros, potenciar o mantener las positivas. Los investigadores analizaron tanto las respuestas que los participantes reportaron como sus expresiones faciales mediante inteligencia artificial.
Los resultados mostraron que las personas con mayor cognición cristalizada fueron, en general, más eficaces para regular sus emociones, tanto al disminuir las negativas como al fortalecer las positivas. Esto sugiere que la experiencia de vida proporciona un repertorio más amplio de estrategias para afrontar distintas situaciones emocionales.
Por otro lado, la cognición fluida solo mostró una ventaja específica: ayudó a reducir con mayor eficacia emociones negativas como la tristeza y el asco, ya que estas requieren rapidez mental para reinterpretar una situación o desviar la atención de estímulos desagradables. Sin embargo, no pareció influir en la capacidad para intensificar emociones positivas.
Los adultos mayores presentaron más dificultades para disminuir emociones negativas intensas, aunque conservaron la capacidad de mantener o aumentar las emociones positivas. Según los investigadores, esto podría deberse a que, con la edad, las personas suelen valorar más el bienestar emocional y las experiencias positivas, además de mostrar mayor empatía hacia el sufrimiento ajeno.
Los autores señalan que el estudio se realizó en un laboratorio utilizando fragmentos de películas, por lo que los resultados no reflejan necesariamente todas las situaciones de la vida cotidiana. Aun así, los hallazgos sugieren que la experiencia acumulada puede convertirse en una valiosa herramienta para manejar las emociones, incluso cuando algunas capacidades mentales disminuyen con el paso del tiempo.
Referencias:
Título: Fluid and Crystallized Cognitive Abilities Differentially Predict Successful Regulation of Positive versus Negative Emotion
Autores: Claire M. Growney, David A. Balota y Tammy English.
Publicado en: Emotion.
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