Un nuevo estudio científico analizó si el olor de ciertos árboles puede mejorar la inteligencia, el estado de ánimo o reducir el estrés. Para ello, investigadores en Alemania expusieron a más de 100 personas a aceites esenciales de abeto de Douglas y ciprés hinoki mientras realizaban pruebas mentales y cuestionarios emocionales.
Los resultados mostraron que los aromas no produjeron mejoras significativas en la memoria, la atención, el rendimiento cognitivo ni en el bienestar emocional. Aunque en un inicio pareció haber una ligera mejora en la capacidad de vigilancia con el aroma de abeto, ese efecto desapareció al ampliar la muestra de participantes.
Uno de los hallazgos más interesantes fue que la mayoría de las personas ni siquiera reconocieron el olor como proveniente de árboles o bosques. Muchos describieron el aroma como cítrico, floral o parecido a productos de limpieza. Sin embargo, un pequeño grupo que sí identificó el olor como relacionado con la naturaleza mostró señales de menor fatiga mental y mejor control de la atención.
Los científicos creen que esto podría significar que el cerebro necesita asociar conscientemente un aroma con la naturaleza para obtener algún beneficio psicológico. También señalaron que un aceite esencial aislado no puede reproducir toda la experiencia de estar en un bosque real, donde influyen otros factores como el paisaje, los sonidos y el aire natural.
En conclusión, el estudio sugiere que simplemente oler aceites con aroma a pino o bosque no basta para volvernos más inteligentes ni reducir el estrés de manera importante. Los beneficios que sentimos al estar en la naturaleza probablemente dependen de una experiencia mucho más completa que solo el olor.
Referencias:
Título: Scent of trees: Investigating the short-term effects of two tree essential oils on mood, psychological stress, and cognition.
Autores: Djo Juliette Fischer y Simone Kühn.
Publicado en: Journal of Environmental Psychology.
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