Un amplio metaanálisis publicado en la revista Journal of Sleep Research encontró que aproximadamente una de cada cinco personas con migraña también padece síndrome de piernas inquietas, una proporción casi dos veces mayor que la observada en la población general. La asociación es especialmente fuerte en quienes sufren migraña crónica o migraña con aura, mientras que no se encontró una relación significativa en las migrañas episódicas sin aura.
El síndrome de piernas inquietas provoca una necesidad irresistible de mover las piernas, especialmente durante el descanso nocturno, lo que deteriora la calidad del sueño. Esta alteración puede desencadenar un círculo vicioso: dormir mal favorece las migrañas y las migrañas, a su vez, empeoran el descanso.
El análisis reunió datos de 30 estudios con más de 20,000 adultos con migraña. Además de confirmar la elevada coexistencia de ambas afecciones, los investigadores observaron que quienes las padecen presentan con mayor frecuencia dolor más intenso, peor calidad del sueño y síntomas depresivos, aunque no encontraron una relación clara con la ansiedad.
Los científicos creen que ambos trastornos podrían compartir mecanismos biológicos relacionados con la dopamina, un neurotransmisor que participa en el control del movimiento y el procesamiento sensorial, así como con alteraciones en el metabolismo del hierro, esencial para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. También plantean que la sensibilización del sistema nervioso, causada por años de dolor recurrente, podría explicar por qué ambas enfermedades aparecen juntas con tanta frecuencia.
Los hallazgos tienen importantes implicaciones para el tratamiento. Algunos medicamentos utilizados para aliviar la migraña pueden empeorar el síndrome de piernas inquietas, mientras que ciertos fármacos para este último pueden desencadenar migrañas. Por ello, los autores recomiendan que los médicos evalúen la presencia de trastornos del sueño en pacientes con migraña antes de decidir el tratamiento.
Además de los medicamentos, medidas como mantener una buena higiene del sueño, realizar ejercicio con regularidad y recibir apoyo psicológico pueden contribuir a mejorar los síntomas de ambas afecciones y reducir el riesgo de complicaciones.
Aunque los resultados son sólidos, los investigadores señalan que aún se necesitan estudios más precisos para comprender los mecanismos que unen estos trastornos y desarrollar tratamientos que beneficien simultáneamente a quienes los padecen.
Referencias:
Título: Migraine and Restless Legs Syndrome: A Meta-Analysis.
Autores: Florindo d’Onofrio, Maria Cropano, Giada Panzino, Mariachiara Gaita, Giulio Cicarelli, Piero Barbanti, Gerardo Casucci, Simona Raimo y Antonio Costanzo.
Publicado en: Journal of Sleep Research.
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