Nuevo hallazgo sobre la imagen corporal

Nuevo hallazgo sobre la imagen corporal

Una investigación publicada en el Quarterly Journal of Experimental Psychology encontró que las personas con mayores síntomas de trastorno dismórfico corporal (TDC) procesan y aprenden con mayor rapidez y precisión la información relacionada consigo mismas que la relacionada con otras personas. Lo más llamativo es que este sesgo aparece incluso cuando la información no tiene ninguna relación con la apariencia física, lo que sugiere que el problema podría originarse en una forma particular de procesar la información sobre uno mismo.

El trastorno dismórfico corporal es una condición de salud mental en la que la persona se preocupa de manera intensa por defectos físicos que suelen ser mínimos o incluso inexistentes. Esta preocupación puede afectar significativamente su vida cotidiana, sus relaciones y su bienestar emocional.

Para investigar este fenómeno, científicos del King’s College de Londres realizaron dos experimentos en los que los participantes aprendían asociaciones entre figuras geométricas y etiquetas como «Tú», «Amigo» o «Desconocido». Posteriormente debían identificar rápidamente si las combinaciones presentadas eran correctas o incorrectas.

En ambos experimentos se observó el llamado «efecto de autopriorización», un fenómeno normal por el que las personas procesan con mayor facilidad la información relacionada consigo mismas. Sin embargo, quienes presentaban mayores niveles de síntomas de dismorfia corporal mostraron un efecto mucho más intenso: identificaban con mayor rapidez y precisión las asociaciones vinculadas a sí mismos en comparación con las relacionadas con amigos o desconocidos.

Los investigadores también evaluaron si la depresión o la impulsividad podían explicar estos resultados, pero comprobaron que estos factores no influían de forma significativa. Esto refuerza la idea de que el sesgo cognitivo está específicamente relacionado con los síntomas de la dismorfia corporal.

Aunque el estudio se realizó con participantes de la población general y no con pacientes diagnosticados clínicamente, los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre los mecanismos cognitivos que podrían contribuir al desarrollo y mantenimiento del trastorno. Los autores consideran que futuras investigaciones podrían analizar si este sesgo disminuye con la terapia y si ejercicios diseñados para reducir la atención excesiva hacia uno mismo podrían convertirse en una herramienta complementaria para el tratamiento.

En conjunto, el estudio sugiere que la dismorfia corporal no solo implica una preocupación excesiva por la apariencia, sino también una forma distinta de procesar la información relacionada con el propio yo, lo que podría abrir nuevas vías para mejorar su comprensión y tratamiento.

Referencias:           

Título: Exaggerated Self-Referencing in Body Dysmorphic Disorder.

Autores: M. Richards-Brown, S. Castiello de Obeso, R. Dennison y RA Murphy.

Publicado en: Quarterly Journal of Experimental Psychology.

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