La grasa abdominal no representa un riesgo únicamente por su relación con el peso corporal. Un nuevo estudio sugiere que la grasa visceral —la que se acumula alrededor de los órganos internos— podría estar relacionada con un envejecimiento cerebral más rápido y un mayor deterioro de la memoria y otras funciones cognitivas.
Investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev, en Israel, analizaron datos de adultos que habían participado años antes en ensayos sobre alimentación y estilo de vida. Los resultados mostraron que las personas con mayor cantidad acumulada de grasa visceral tendían a obtener peores resultados en pruebas cognitivas y presentaban un mayor grado de reducción del volumen cerebral.
Lo más interesante fue que la disminución de la grasa visceral durante una intervención de 18 meses se relacionó con un mayor volumen cerebral años después. Esta asociación se observó tanto en el volumen cerebral total como en la materia gris y, particularmente, en el hipocampo, una región esencial para el aprendizaje y la memoria.
En cambio, la grasa subcutánea —la que se encuentra debajo de la piel— y los cambios en el índice de masa corporal (IMC) no mostraron las mismas asociaciones con la salud cerebral. Esto sugiere que el peso corporal por sí solo podría no reflejar adecuadamente algunos riesgos relacionados con el envejecimiento cerebral.
Los investigadores también observaron que las personas con mayor exposición prolongada a la grasa visceral presentaban una atrofia cerebral más rápida y una mayor expansión de los ventrículos cerebrales, cambios asociados con la pérdida de tejido cerebral.
Una posible explicación está relacionada con el metabolismo de la glucosa. Los niveles de glucosa en sangre y un indicador del control de glucosa a largo plazo fueron los factores metabólicos que mostraron relación con los cambios cerebrales. Esto apunta a que las alteraciones en la regulación de la glucosa y la sensibilidad a la insulina podrían ser uno de los mecanismos que conectan la grasa visceral con la salud cerebral.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela. La mayoría de los participantes eran hombres con sobrepeso u obesidad y el seguimiento posterior a los ensayos fue observacional. Por ello, el estudio no demuestra que perder grasa visceral necesariamente prevenga el deterioro cognitivo.
En conjunto, la investigación plantea una posibilidad relevante: cuidar la salud metabólica y reducir específicamente la grasa visceral podría ser importante no solo para el corazón y el metabolismo, sino también para mantener un cerebro saludable durante el envejecimiento.
Referencias:
Título: Sustained visceral fat loss is associated with attenuated brain atrophy and improved cognitive function in late midlife.
Autores: Dafna Pachter, Hadar Klein, Omer Kamer, Dana Tamar Goldberg Toren, Liav Alufer.
Publicado en: Nature Communications.
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